Ana Victoria
Poeta recién llegado
Amo q me mires como lo haces, q me desees con el fuego mas intenso.
Y es q es así como sé q me quieres, con ese sordo sonido de tu voz quejándose en mi oído.
Y es así como tengo la certeza de que aun en ese oscuro ser solo por mi hay un latido.
Y es q nadie te ha hecho sentir lo q mis manos, ninguna caricia ajena a mi cuerpo te ha hecho vibrar como lo hacen el susurro de mis labios al pronunciar esa afirmación q tanto anhelas, q tanto esperas.
En otros lirios has buscado lo q mi flor de Liz solo te daba, ese néctar q hoy suplicas, q yo te niego por salvaje locura, por espurios rezos, por amor blasfemo, q hoy en las arenas del olvido soy conciente q es el único amor q puedes dar.
No amo lo q eres, amo lo q sientes, no amo lo q dices sino tu mirada cuando lo dices, amo verte en ese papel q tan bien te queda, amo lo que fuimos, amo lo q somos, no amo lo q podríamos ser.
Dichoso mi ser q se regocija en el mas guardado de los rencores, recelosa mi alma ante tu esencia.
Doble es el filo del azaroso destino, ¿qué nos deparará este ansiado final? ¿Quién de los dos caerá?
Y en esa oscuridad infinita, aquel ser simuló pertenecerme.
Cuan perfecto es lo imaginario y cuan tosca resulta la realidad al tropezar con el alma. Tintinean todavía los jirones de aquella existencia q un día viví, rozando las heridas de la perfidia.
Hoy buscas mi luz, y ya para ti no hay más que ambigua claridad.
Y es q es así como sé q me quieres, con ese sordo sonido de tu voz quejándose en mi oído.
Y es así como tengo la certeza de que aun en ese oscuro ser solo por mi hay un latido.
Y es q nadie te ha hecho sentir lo q mis manos, ninguna caricia ajena a mi cuerpo te ha hecho vibrar como lo hacen el susurro de mis labios al pronunciar esa afirmación q tanto anhelas, q tanto esperas.
En otros lirios has buscado lo q mi flor de Liz solo te daba, ese néctar q hoy suplicas, q yo te niego por salvaje locura, por espurios rezos, por amor blasfemo, q hoy en las arenas del olvido soy conciente q es el único amor q puedes dar.
No amo lo q eres, amo lo q sientes, no amo lo q dices sino tu mirada cuando lo dices, amo verte en ese papel q tan bien te queda, amo lo que fuimos, amo lo q somos, no amo lo q podríamos ser.
Dichoso mi ser q se regocija en el mas guardado de los rencores, recelosa mi alma ante tu esencia.
Doble es el filo del azaroso destino, ¿qué nos deparará este ansiado final? ¿Quién de los dos caerá?
Y en esa oscuridad infinita, aquel ser simuló pertenecerme.
Cuan perfecto es lo imaginario y cuan tosca resulta la realidad al tropezar con el alma. Tintinean todavía los jirones de aquella existencia q un día viví, rozando las heridas de la perfidia.
Hoy buscas mi luz, y ya para ti no hay más que ambigua claridad.