cipres1957
Poeta veterano en el portal
Calles;
vaciaderos del mundo
resumideros que resumen las inmundicias
receptáculos viciosos donde todo se envicia
y la estulticia del humano
que escupe sus propias miserias.
Caminan juntos las putas
los estudiantes eruditos en nada
los mendigos que venden su lástima
reciclando Mc Donalds
de los desperdicios dejados
por otros desperdicios humanos;
monjas en cautiverio de un dios de yeso
que mira sin ver nada
que multiplica el pan de los poderosos
y los convierte en votos de indiferencia;
las calles sin voces
que hablan hasta por los re-codos
que hay un inframundo emergente
sobre sus montañas de escombros;
jeringas descartables
entre humanos descartables
que beben el alcohol y la sangre
de los ingenuos dadivosos
zombies que han dejado sobre la tv
el control remoto de sus respiradores;
basural de pasos acabados
errantes buscadores de nada…
y el hambre.
El hambre que eyacula ignorancia
en forma de hueso y de magra carne
con sus futuros muertos antes de tiempo.
Los desechables
arrojados de balcones ruines
perros, gatos, fetos en bolsas de plástico
-quizás tuvieron suerte-
ancianos seniles sin pañales
niños sin padres o con padres también desechables
que no supieron reutilizarse
luego de procrear miserias;
madres cargando ristras de niños sin edades
falsos profetas de fe variada y diezmos ladrones
que roban la esperanza y venden la mentira sin vergüenza
puerta a puerta.
Entre estas miserias los poetas;
falsos veedores
dibujantes de irrealidades utópicas
fantasías en palabras rimadas
que se olvidan
cuando apoyan el codo sobre la hoja
borrando lo escrito con impunidad heroica.
Levanto mi lata de limosnas
de la calle absorbida por la noche
donde los pechos golpeados en las iglesias
transitan ya sin mirarme;
descorro mis gafas oscuras
y me escapo hacia otra esquina
donde la ingenuidad más generosa
pagará monedas por mi falsa ceguera.
Miro el cielo nubes negras anuncian
otro temporal de miserias.
Tamborileo mi bastón blanco sobre las baldosas…
y espero.
vaciaderos del mundo
resumideros que resumen las inmundicias
receptáculos viciosos donde todo se envicia
y la estulticia del humano
que escupe sus propias miserias.
Caminan juntos las putas
los estudiantes eruditos en nada
los mendigos que venden su lástima
reciclando Mc Donalds
de los desperdicios dejados
por otros desperdicios humanos;
monjas en cautiverio de un dios de yeso
que mira sin ver nada
que multiplica el pan de los poderosos
y los convierte en votos de indiferencia;
las calles sin voces
que hablan hasta por los re-codos
que hay un inframundo emergente
sobre sus montañas de escombros;
jeringas descartables
entre humanos descartables
que beben el alcohol y la sangre
de los ingenuos dadivosos
zombies que han dejado sobre la tv
el control remoto de sus respiradores;
basural de pasos acabados
errantes buscadores de nada…
y el hambre.
El hambre que eyacula ignorancia
en forma de hueso y de magra carne
con sus futuros muertos antes de tiempo.
Los desechables
arrojados de balcones ruines
perros, gatos, fetos en bolsas de plástico
-quizás tuvieron suerte-
ancianos seniles sin pañales
niños sin padres o con padres también desechables
que no supieron reutilizarse
luego de procrear miserias;
madres cargando ristras de niños sin edades
falsos profetas de fe variada y diezmos ladrones
que roban la esperanza y venden la mentira sin vergüenza
puerta a puerta.
Entre estas miserias los poetas;
falsos veedores
dibujantes de irrealidades utópicas
fantasías en palabras rimadas
que se olvidan
cuando apoyan el codo sobre la hoja
borrando lo escrito con impunidad heroica.
Levanto mi lata de limosnas
de la calle absorbida por la noche
donde los pechos golpeados en las iglesias
transitan ya sin mirarme;
descorro mis gafas oscuras
y me escapo hacia otra esquina
donde la ingenuidad más generosa
pagará monedas por mi falsa ceguera.
Miro el cielo nubes negras anuncian
otro temporal de miserias.
Tamborileo mi bastón blanco sobre las baldosas…
y espero.
Última edición: