F. CABALLERO SÁNCHEZ
Poeta recién llegado
Resignación
(Alejandrinos pareados)
Pasaba por tu calle como quien va cansado
andando lentamente, consciente, descuidado…
Incluso, cuando hablaba, estando tú presente,
yo hablaba a tus amigos sin mirarte de frente.
Yo solía mirarte de forma distraída
como si tú no fueras la mujer de mi vida.
Porque al saber que otro era a quien tú más querías
no quise enamorarte… ¡por lo que tú sentías!
Por eso deambulaba con tanta indiferencia
aunque sé que apreciaste mi amargura y dolencia.
Jamás abrí mis labios para decir “te quiero”
Y no era por desprecio, ni rencor, ni grosero
tú estabas muy alta, por encima de todos
de mitos y pasiones, de formas y de modos
y no era por soberbia y ni era por orgullo
era sencillamente por respetar lo tuyo.
Yo seguiré en silencio, callado, sin embargo,
¿quién me podrá librar de este silencio amargo?
Pero pasado un tiempo, te enterarás un día
que aquel joven atento que tanto te quería…
que siempre se portaba con aire de cobarde
y cierta timidez, llegando siempre tarde…
se murió una mañana con su semblante triste.
Y tú descubrirás… que también me quisiste.
Málaga, 3 abril 2014
(Alejandrinos pareados)
Pasaba por tu calle como quien va cansado
andando lentamente, consciente, descuidado…
Incluso, cuando hablaba, estando tú presente,
yo hablaba a tus amigos sin mirarte de frente.
Yo solía mirarte de forma distraída
como si tú no fueras la mujer de mi vida.
Porque al saber que otro era a quien tú más querías
no quise enamorarte… ¡por lo que tú sentías!
Por eso deambulaba con tanta indiferencia
aunque sé que apreciaste mi amargura y dolencia.
Jamás abrí mis labios para decir “te quiero”
Y no era por desprecio, ni rencor, ni grosero
tú estabas muy alta, por encima de todos
de mitos y pasiones, de formas y de modos
y no era por soberbia y ni era por orgullo
era sencillamente por respetar lo tuyo.
Yo seguiré en silencio, callado, sin embargo,
¿quién me podrá librar de este silencio amargo?
Pero pasado un tiempo, te enterarás un día
que aquel joven atento que tanto te quería…
que siempre se portaba con aire de cobarde
y cierta timidez, llegando siempre tarde…
se murió una mañana con su semblante triste.
Y tú descubrirás… que también me quisiste.
Málaga, 3 abril 2014
Última edición: