BenitoJose
Poeta recién llegado
La noche avanza sigilosa y atrevidamente invasora, cual hiedra aferrada a mi memoria,
y en mi tierra sembrada de tus alientos siempre vivos,
se destapa el frasco de mis recuerdos
liberando la fragancia inconfundible de tu cuerpo.
Esa misma noche, cómplice compañera, la comcubina de mis ruinas,
libertina,, licenciosa, embriagadora servidora de mis copas sin contar,
me atrapa culpablemente incauto en el deleite de tu anatomía que repaso
intentando, resistiendo el dejarte escapar por el camino sin retorno del olvido.
Y así, asomado en mi garganta el grito reprimido de mis espantos y terrores interiores,
tu recuerdo me evoca mil historias
empapadas de sudores,
de caricias siempre nuevas, estrenadas otras noches,
al rozar tu cuerpo junto al cuerpo mío.
B. Moreno
y en mi tierra sembrada de tus alientos siempre vivos,
se destapa el frasco de mis recuerdos
liberando la fragancia inconfundible de tu cuerpo.
Esa misma noche, cómplice compañera, la comcubina de mis ruinas,
libertina,, licenciosa, embriagadora servidora de mis copas sin contar,
me atrapa culpablemente incauto en el deleite de tu anatomía que repaso
intentando, resistiendo el dejarte escapar por el camino sin retorno del olvido.
Y así, asomado en mi garganta el grito reprimido de mis espantos y terrores interiores,
tu recuerdo me evoca mil historias
empapadas de sudores,
de caricias siempre nuevas, estrenadas otras noches,
al rozar tu cuerpo junto al cuerpo mío.
B. Moreno