Y hay una impresión de la textura,
hay un puñado del cometa negro,
y ese toro que nos ha llegado del desagüe…
mientras los recuerdos corren por esas nubes amarillas de caballos,
mientras marchamos a dormir al fondo del pozo constelado,
y se reparten las semillas mágicas por los patinódromos…
y mientras los ojos semejan un surtidor,
y hay alguna pequeña revancha a este lado del trueno…
y era también aquella venerable oportunidad,
ese puente que se prolongaba etéreo
entre cálidos bullicios y cándidas exuberancias…
y esos zorros que corren, y ese ciprés que escribe en el interior,
y ese ciprés que ha escrito:
“Pamplona para resistir”.