Tomando en sus manos la resolución
de cerrar el capítulo de una vez,
oscureció con toda determinación
sus pensamientos y su tez.
Dejando para otro espacio, para otro lugar
cualquier anhelo descarriado
y cualquier deseo de jugar
con las prisas de un sentir variado.
Armándose de valor, inhaló con ganas
diciéndose que era hora…
que ya eran muchas las semanas
de estar en una mente agitada y desertora.
Miró la pieza que descansaba en sus manos
y por un momento entendió lo poco que sabía:
En su mundo ya no estaba… ya no cabía…
Y, poniéndose en pie, exprimiendo temores vanos,
se juró volver.
En otra vida y en otra forma.
En otra oportunidad y momento.
Envalentonado por el "Nesum Dorma”
levantó el puño y de un tajo, detuvo el abatimiento.
Palpó la sangre entre sus dedos
sin entender siquiera que era la propia…
se sintió liberado de los enredos
y en su mente fue solo un pasaje… una copia.
Un último suspiro… una ligera sonrisa…
y el pensamiento “Está Hecho”
correteando del alma a su cornisa.
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