Alberto Minés
Poeta fiel al portal
Buenos días, buenas tardes, buenas noches
respetables señores del jurado
disculpen lo desaliñado,
el desorden en mi cabellera,
pues no he venido preparado,
sucede que no pretendo causar impresión
ni mucho menos a gustarles.
Es verdad, sus miradas me asustan
y sus dedos entrelazados bajo sus narices me intimidan,
pero tampoco me doy de importante
solo estoy aquí para terminar este asunto.
Pero bueno, vayamos al grano
Se me acusa de sufrir de angustias
y de aspirante a tristes lujurias,
de ser soñador y principalmente
de ser grotescamente poeta.
Perdón el atrevimiento
pero grotesco no soy,
diabólico quizás
acepto hasta macabro o iluso sin dones,
pero ya saben señores
a uno siempre le falta algo.
Tengo como antecedentes
inspirarme en otros inspirados,
pero eso solo ocurre a veces
además no lo considero pecado.
También se me acusa
de no tener los excesos necesarios
para ser escritor y mucho menos poeta
¡Señores, eso le pasa a cualquiera!
Se me ha visto escarbando mi alma,
se ha comprobado mi extranjería en todas partes
crear malformaciones
y dedicarle versos hasta a las cucarachas;
todo eso es cierto,
no tengo defensa alguna
soy culpable sin duda.
He de admitir entonces
que mi mano izquierda es la más diestra
sin dejar de ser la más siniestra.
Admito mi urbanidad,
mi oculto desden por lo mundano
y que tengo bajo la almohada
una utopía sideral.
Señores del jurado
con mi desfachatez
les digo,
de nada de esto me arrepiento
pues soy un rebelde con causa,
un joven viejo y
el bastardo de la palabra.
Esto no es ningún desvarío,
nunca me arrebatarán el alma,
nunca el corazón,
nunca mi retoña poesía,
Por lo tanto, sin dejar de ser afable
¡Váyanse a la mierda, carajo!
¡Yo me declaro culpable
respetables señores del jurado!
respetables señores del jurado
disculpen lo desaliñado,
el desorden en mi cabellera,
pues no he venido preparado,
sucede que no pretendo causar impresión
ni mucho menos a gustarles.
Es verdad, sus miradas me asustan
y sus dedos entrelazados bajo sus narices me intimidan,
pero tampoco me doy de importante
solo estoy aquí para terminar este asunto.
Pero bueno, vayamos al grano
Se me acusa de sufrir de angustias
y de aspirante a tristes lujurias,
de ser soñador y principalmente
de ser grotescamente poeta.
Perdón el atrevimiento
pero grotesco no soy,
diabólico quizás
acepto hasta macabro o iluso sin dones,
pero ya saben señores
a uno siempre le falta algo.
Tengo como antecedentes
inspirarme en otros inspirados,
pero eso solo ocurre a veces
además no lo considero pecado.
También se me acusa
de no tener los excesos necesarios
para ser escritor y mucho menos poeta
¡Señores, eso le pasa a cualquiera!
Se me ha visto escarbando mi alma,
se ha comprobado mi extranjería en todas partes
crear malformaciones
y dedicarle versos hasta a las cucarachas;
todo eso es cierto,
no tengo defensa alguna
soy culpable sin duda.
He de admitir entonces
que mi mano izquierda es la más diestra
sin dejar de ser la más siniestra.
Admito mi urbanidad,
mi oculto desden por lo mundano
y que tengo bajo la almohada
una utopía sideral.
Señores del jurado
con mi desfachatez
les digo,
de nada de esto me arrepiento
pues soy un rebelde con causa,
un joven viejo y
el bastardo de la palabra.
Esto no es ningún desvarío,
nunca me arrebatarán el alma,
nunca el corazón,
nunca mi retoña poesía,
Por lo tanto, sin dejar de ser afable
¡Váyanse a la mierda, carajo!
¡Yo me declaro culpable
respetables señores del jurado!
:: y por supuesto q nadie me la roba. Gracias por leerme, el palcer es mío al tenerte aquí. Saludos cordiales.
:: ... sí, tenemos q hacer algo por lo q queremos..xq si no... quien lo hará?
:: Juráme que siempre intentarás sorprendernos con tu fuerza. Jurá que no jurarás jamás en vano::