poetakabik
Poeta veterano en el portal
Solo hay que regresar al ahora,
al instante puro,
al temblor invisible
donde la vida sucede.
Allí, donde el alma
no pregunta ni juzga,
solo siente —y en sentir—
encuentra su verdad.
Incluso cuando el dolor
se posa sobre el cuerpo
como un pájaro de plomo,
permanece la conciencia:
aún respiras,
aún estás aquí,
aún eres.
Y en ese leve suspiro,
donde el aire entra
y el tiempo se detiene,
todo se reconcilia —
el miedo,
la herida,
la dicha de seguir vivo.
Porque la vida no se mide en horas,
ni en triunfos,
sino en ese milagro humilde
de saberte presente,
respirando,
una vez más.
al instante puro,
al temblor invisible
donde la vida sucede.
Allí, donde el alma
no pregunta ni juzga,
solo siente —y en sentir—
encuentra su verdad.
Incluso cuando el dolor
se posa sobre el cuerpo
como un pájaro de plomo,
permanece la conciencia:
aún respiras,
aún estás aquí,
aún eres.
Y en ese leve suspiro,
donde el aire entra
y el tiempo se detiene,
todo se reconcilia —
el miedo,
la herida,
la dicha de seguir vivo.
Porque la vida no se mide en horas,
ni en triunfos,
sino en ese milagro humilde
de saberte presente,
respirando,
una vez más.