Alberto Byrd Suárez
Poeta recién llegado
Oh, prócer Alan fautor mío, que coincidimos en numen y artificio en plena mocedad, tú me impeles; me insuflas, coadyuvándome en lozanía para poderte entonces con vehemencia aquilatar.
Tu copiosa lista me arroba; y al atisbarla… ¿Qué más sino loar tu excelso esmero debo? Es innegable que mis elegías tendré que atildarlas, y a corresponderte en simbiosis me comprometo.
Y ahora, como nunca… ¡Me es asequible el ínclito estado de que insignes serán nuestros nombres! Mas, no cedamos a la ínfula causante del hado, cuando aquistemos nuestra conversión a egregios y elocuentes ¡bardos de renombre!
Alberto Byrd Suárez
Tu copiosa lista me arroba; y al atisbarla… ¿Qué más sino loar tu excelso esmero debo? Es innegable que mis elegías tendré que atildarlas, y a corresponderte en simbiosis me comprometo.
Y ahora, como nunca… ¡Me es asequible el ínclito estado de que insignes serán nuestros nombres! Mas, no cedamos a la ínfula causante del hado, cuando aquistemos nuestra conversión a egregios y elocuentes ¡bardos de renombre!
Alberto Byrd Suárez
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