dilia.calderas
Poeta que considera el portal su segunda casa
[align=center]RESPUESTA PARA FIDEL ¿QUÉ ES EL TIEMPO?
El tiempo es en el ocaso, lo que Bolívar soñó,
delirando en Chimborazo.
Tenía despojos y edades; ceñudo, inclinado y calvo;
presentaba tez rizada, con una hoz en la mano.
Que era el padre de los siglos, arcano, secreto y fama,
con madre, la eternidad a Bolívar le expresó.
Ser límite infinito, sin sepulcro, le advierte,
superior a la muerte, pasado futuro y presente;
criticando le dijo: ¿Por qué te envaneces?,
niño viejo, hombre o héroe ¿crees que es algo tú universo?.
¿Que levantaros sobre un átomo de la creación es elevaros?;
¿pensáis que los instantes que llamáis siglos pueden
servir de medida a mis arcanos?;
¿imagináis que habéis visto la santa verdad?,
¿suponéis locamente que vuestras acciones tienen algún precio?;
a mis ojos todo es menor que un punto a presencia del infinito
que es mi hermano.
Enfrentados en aquel fuego, sobrecogido de terror sagrado,
el Libertador respondió: ¡Cómo Oh tiempo!,
¡No ha de desvanecerse el mísero mortal, que ha subido tan alto!;
he pasado a todos los hombres en fortuna,
porque me he elevado sobre la cabeza de todos.
Yo domino la tierra, con mis plantas llego, y al eterno con mis manos.
Siento las prisiones infernales bullir bajo mis pasos,
estoy mirando rutilantes astros, los soles infinitos;
miro sin asombro el espacio que encierra la materia
y en su rostro leo la historia del pasado y los pensamientos del destino.
He aquí la reflexión que en su delirio divino,
el Libertador se dio, enfrentado con el tiempo:
¡observa! le dijo el tiempo, ¡aprende, conserva en tu mente lo que has visto!;
dibuja a los ojos de tus semejantes el cuadro del universo físico, del universo moral;
no escondas los secretos que el cielo te ha revelado;
dí la verdad a los hombres, y desapareció,
y el romántico Bolívar ahí se criticó.
Absorto y yerto quedó, tendido sobre el diamante
que como lecho le sirvió y la voz de Colombia le grito;
resucitó, se incorporó, abrió sus pesados párpados y su delirio escribió.
No obstante Los Andes cruzó, completando sus victorias,
como hoy con plena memoria, Fidel cruza el mundo de hoy;
tamaño es ya su valor, digno del Libertador,
por transmitir las verdades, que El Tiempo le reveló;
secretos, con facultades, sobre Holocausto Mayor,
el que reposa en "Un Hombre", quien tiene la decisión.
TAMAÑO COMPROMISO EL DE HOY
El tiempo es en el ocaso, lo que Bolívar soñó,
delirando en Chimborazo.
Tenía despojos y edades; ceñudo, inclinado y calvo;
presentaba tez rizada, con una hoz en la mano.
Que era el padre de los siglos, arcano, secreto y fama,
con madre, la eternidad a Bolívar le expresó.
Ser límite infinito, sin sepulcro, le advierte,
superior a la muerte, pasado futuro y presente;
criticando le dijo: ¿Por qué te envaneces?,
niño viejo, hombre o héroe ¿crees que es algo tú universo?.
¿Que levantaros sobre un átomo de la creación es elevaros?;
¿pensáis que los instantes que llamáis siglos pueden
servir de medida a mis arcanos?;
¿imagináis que habéis visto la santa verdad?,
¿suponéis locamente que vuestras acciones tienen algún precio?;
a mis ojos todo es menor que un punto a presencia del infinito
que es mi hermano.
Enfrentados en aquel fuego, sobrecogido de terror sagrado,
el Libertador respondió: ¡Cómo Oh tiempo!,
¡No ha de desvanecerse el mísero mortal, que ha subido tan alto!;
he pasado a todos los hombres en fortuna,
porque me he elevado sobre la cabeza de todos.
Yo domino la tierra, con mis plantas llego, y al eterno con mis manos.
Siento las prisiones infernales bullir bajo mis pasos,
estoy mirando rutilantes astros, los soles infinitos;
miro sin asombro el espacio que encierra la materia
y en su rostro leo la historia del pasado y los pensamientos del destino.
He aquí la reflexión que en su delirio divino,
el Libertador se dio, enfrentado con el tiempo:
¡observa! le dijo el tiempo, ¡aprende, conserva en tu mente lo que has visto!;
dibuja a los ojos de tus semejantes el cuadro del universo físico, del universo moral;
no escondas los secretos que el cielo te ha revelado;
dí la verdad a los hombres, y desapareció,
y el romántico Bolívar ahí se criticó.
Absorto y yerto quedó, tendido sobre el diamante
que como lecho le sirvió y la voz de Colombia le grito;
resucitó, se incorporó, abrió sus pesados párpados y su delirio escribió.
No obstante Los Andes cruzó, completando sus victorias,
como hoy con plena memoria, Fidel cruza el mundo de hoy;
tamaño es ya su valor, digno del Libertador,
por transmitir las verdades, que El Tiempo le reveló;
secretos, con facultades, sobre Holocausto Mayor,
el que reposa en "Un Hombre", quien tiene la decisión.
TAMAÑO COMPROMISO EL DE HOY
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