Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces me gana la membresía misma de mi existencia.
El calificativo despectivo que me hace energúmena a mi posibilidad
y humilla mi ser ante la desidia de vivir en un palacio sin nadie.
Por eso, cada vez siento que soy entre las tontas,
la mejor de ellas. Y entre las víctimas del desfavor,
la más favorecida.
A veces, me supera la voluntad de los demás,
por cuanto trate de luchar para no ser imaginada
como quien tiene realidad. Ellos destruyen en un segundo
mi vida.
Por eso, cuánta razón hay para escribir sobre mi minusvalía,
que siendo sincera, me está ganando la partida.
Le hablo de las consecuencias de estar atada
a mi todo,
de estar sin alas, y aun poseyendo las plumas,
jamás aprendí a volar
porque nadie me enseñó a hacerlo.
A veces
solo soy autómata de decisiones
que no son mis decisiones
y pensamientos que se agolpan en mis golpes
al aire. Así, siendo todo, termino sin nada.
Por eso,
aunque ame,
ya no tengo permiso para amar,
y si siento, ya de anhelos,
no tengo derecho a sentir.
Es el trago amargo
que me diera la verdad.
El calificativo despectivo que me hace energúmena a mi posibilidad
y humilla mi ser ante la desidia de vivir en un palacio sin nadie.
Por eso, cada vez siento que soy entre las tontas,
la mejor de ellas. Y entre las víctimas del desfavor,
la más favorecida.
A veces, me supera la voluntad de los demás,
por cuanto trate de luchar para no ser imaginada
como quien tiene realidad. Ellos destruyen en un segundo
mi vida.
Por eso, cuánta razón hay para escribir sobre mi minusvalía,
que siendo sincera, me está ganando la partida.
Le hablo de las consecuencias de estar atada
a mi todo,
de estar sin alas, y aun poseyendo las plumas,
jamás aprendí a volar
porque nadie me enseñó a hacerlo.
A veces
solo soy autómata de decisiones
que no son mis decisiones
y pensamientos que se agolpan en mis golpes
al aire. Así, siendo todo, termino sin nada.
Por eso,
aunque ame,
ya no tengo permiso para amar,
y si siento, ya de anhelos,
no tengo derecho a sentir.
Es el trago amargo
que me diera la verdad.