jockzell
Poeta reconocido en el portal
Que desperdicio la última huella
que pulula su arena sobre el viento.
Más aún el metal oxidado del cielo,
mientras a mi lengua de hojalata
le hace falta la pólvora que
reviente en algún beso.
Nocturno de ciegos
cuando los luceros se contraen
y sólo queda una luz tenue
bajando a este mísero suelo.
A este silencio le queda una bisagra por reventar.
A la libélula le queda por atravesar el lauro del sol,
dominante reina de atardeceres
que con su vuelo arrastrará
un señuelo de colmenas,
siendo en el declive de la noche un vil rastro
de alas transparentes levitando por el aire.
A mi cámara de humo le queda
una fotografía por obturar.
Me queda por acabar
los instantes de almíbar
que imaginariamente
le inventé a tu boca de azúcar.
Que marcha es entonces devorarte con prisa,
antes que el reloj ejecute su acción.
La ceniza es el fuego que baila en la hoguera.
De día son los barcos con su vela desgastada.
De noche es la luna con su cara de desagradecida
creándole al universo un halo de castidad para no procrear
más estrellas en el cielo.
De itinerarios sólo queda sacar las manos del fango
cuando todos se hayan ido.
De pertenencias sólo sé.
Que afuera de mí,
o muy dentro de mis huesos.
Sólo quedarán los granizos de una tempestad,
Cuando el
G
O
T
E
O
Empiece.
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