marcia segura
Poeta adicto al portal
En el final de un parpadeo,
Con la claridad de la noche sin luna
En el recoveco de un suspiro añejo
Tu ojos gigantes aparecen como golondrinas
¡Tan hermoso como pastizales bamboleantes !,
¡Tan únicos como crisantemos solitarios!
Es que de tanto mirar el mar,
me perdí en su absurda vastedad un día,
de tanto recoger corales
tu nombre se volvió rutina
Y me quede tendida sobre tu pecho,
Creció el musgo y las pieles se acomodaron como piedras
Pero debajo del polvo y la dureza,
nuestros corazones laten perfectos y cíclicos.
como el suave aleteo de pañuelos blancos cruzando el cielo
Me perdí un día... dentro de tu abrazo,
Pero me encontré una mañana como si nada dentro tu pecho
Entre las quebradas desbordantes de agua,
Solo tu voz se escucha como napa misteriosa
Solo mi boca encaja perfecta, en la intricada arquitectura de tu boca
De tan ceñido a mi cuerpo,
sin rose la piel olvida,
Pero solo desvió de tu paso
Hace que amor resucite grotesco e inmenso
Volviendo perfecto y sustancioso
al más sencillo y débil de nuestros besos.
Con la claridad de la noche sin luna
En el recoveco de un suspiro añejo
Tu ojos gigantes aparecen como golondrinas
¡Tan hermoso como pastizales bamboleantes !,
¡Tan únicos como crisantemos solitarios!
Es que de tanto mirar el mar,
me perdí en su absurda vastedad un día,
de tanto recoger corales
tu nombre se volvió rutina
Y me quede tendida sobre tu pecho,
Creció el musgo y las pieles se acomodaron como piedras
Pero debajo del polvo y la dureza,
nuestros corazones laten perfectos y cíclicos.
como el suave aleteo de pañuelos blancos cruzando el cielo
Me perdí un día... dentro de tu abrazo,
Pero me encontré una mañana como si nada dentro tu pecho
Entre las quebradas desbordantes de agua,
Solo tu voz se escucha como napa misteriosa
Solo mi boca encaja perfecta, en la intricada arquitectura de tu boca
De tan ceñido a mi cuerpo,
sin rose la piel olvida,
Pero solo desvió de tu paso
Hace que amor resucite grotesco e inmenso
Volviendo perfecto y sustancioso
al más sencillo y débil de nuestros besos.
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