El roce de tus labios,a qué negarlo,
cual manantial de luz que se derrama,
cual campana sin cordel, ni campanario,
me inundó de sonidos la mañana.
cual manantial de luz que se derrama,
cual campana sin cordel, ni campanario,
me inundó de sonidos la mañana.
Yo, señor de letras, ni pensarlo,
en poder describir esa mirada.
si sentí en esos ojos, al mirarlos
del amor soñado...la expresión más clara.
en poder describir esa mirada.
si sentí en esos ojos, al mirarlos
del amor soñado...la expresión más clara.
Y así mi alma tornada en inciensario,
quemó de a poco, mis penas trasnochadas.
Y fuí pasando de errante solitario,
a navegante, de tu nave de palabras.
quemó de a poco, mis penas trasnochadas.
Y fuí pasando de errante solitario,
a navegante, de tu nave de palabras.
Lucero en el alba, sin nombrarlo
me dió tu nombre, la luz que me faltaba.
En negativo, estaba mi inventario:
Agua y cenizas, pero de vida...nada.
me dió tu nombre, la luz que me faltaba.
En negativo, estaba mi inventario:
Agua y cenizas, pero de vida...nada.
Marino Fabianesi