Black Ryder
Poeta recién llegado
Retazos de un Alma.
Corta el lazo del último navío,
lejos de inhóspitos reinos aislados,
permite alma mía,
que el aliento de los ángeles,
bese la blancura de mi barco en vela,
y que mi casto oído ceda,
el canto mortuorio de las bellas sirenas.
Naveguemos en el basto cielo,
un solitario amante hundido en el sopor de la noche,
brillemos como las estrellas en su resplandor austero,
para besar a la luna vestida de oscuro terciopelo,
que hoy se desnuda para ambos danzar,
en la soledad de un afable anhelo.
Habrá que vestir nuestros hombros con alas de seda,
y emprender el vuelo por encima de un mar de lágrimas,
¡vuela alma mía!...
Que nuestros recuerdos y penas se ahoguen,
en este lejano cementerio de mis amadas ánimas.
Misterioso será el umbral que nos oculte,
opaco tras el manto crepuscular en tinieblas,
donde el deseo del inmortal se desvanece,
por el sueño eterno de una ruin condena.
Alejaos de los seres cenicientos,
deambulando en agonía con destellos de grandeza,
calcinados por la luz estelar de un infinito abismo,
en el que caen al desvanecer sus nombres,
alejaos de la humanidad y sus muertos sueños,
realidad agobiada por incapaces fantasías del hombre
Entonces las bestias sobrevivientes ante mi espada,
aun a bordo, recuerdos de vidas pasadas,
con lágrimas darán eternidad a un verso,
mientras se precipitan al mar de un delirio,
para enseguida ahogarse por un fútil beso.
Mi naufragio quedara abandonado,
yo y mi alma por siempre en desprecio,
gritaremos en la soledad del vacío absoluto,
letanías de desesperación y esperanza,
que murmuraran los vientos moribundos,
disueltos bajo lagrimas de añoranza.
Sueña delirio mío,
ama el primor de la vida mas que nunca,
pinta la belleza en lienzos de inocentes fantasías,
que la tétrica melodía aun no termina
solo canta y has que mi mirada duerma,
y los viejos lamentos los oculte el silencio,
entonces será cuando llegaremos a tierras,
donde el furor de la navaja no sangre su nombre
mi bella y siempre amada mi eterna dama.
Corta el lazo del último navío,
lejos de inhóspitos reinos aislados,
permite alma mía,
que el aliento de los ángeles,
bese la blancura de mi barco en vela,
y que mi casto oído ceda,
el canto mortuorio de las bellas sirenas.
Naveguemos en el basto cielo,
un solitario amante hundido en el sopor de la noche,
brillemos como las estrellas en su resplandor austero,
para besar a la luna vestida de oscuro terciopelo,
que hoy se desnuda para ambos danzar,
en la soledad de un afable anhelo.
Habrá que vestir nuestros hombros con alas de seda,
y emprender el vuelo por encima de un mar de lágrimas,
¡vuela alma mía!...
Que nuestros recuerdos y penas se ahoguen,
en este lejano cementerio de mis amadas ánimas.
Misterioso será el umbral que nos oculte,
opaco tras el manto crepuscular en tinieblas,
donde el deseo del inmortal se desvanece,
por el sueño eterno de una ruin condena.
Alejaos de los seres cenicientos,
deambulando en agonía con destellos de grandeza,
calcinados por la luz estelar de un infinito abismo,
en el que caen al desvanecer sus nombres,
alejaos de la humanidad y sus muertos sueños,
realidad agobiada por incapaces fantasías del hombre
Entonces las bestias sobrevivientes ante mi espada,
aun a bordo, recuerdos de vidas pasadas,
con lágrimas darán eternidad a un verso,
mientras se precipitan al mar de un delirio,
para enseguida ahogarse por un fútil beso.
Mi naufragio quedara abandonado,
yo y mi alma por siempre en desprecio,
gritaremos en la soledad del vacío absoluto,
letanías de desesperación y esperanza,
que murmuraran los vientos moribundos,
disueltos bajo lagrimas de añoranza.
Sueña delirio mío,
ama el primor de la vida mas que nunca,
pinta la belleza en lienzos de inocentes fantasías,
que la tétrica melodía aun no termina
solo canta y has que mi mirada duerma,
y los viejos lamentos los oculte el silencio,
entonces será cuando llegaremos a tierras,
donde el furor de la navaja no sangre su nombre
mi bella y siempre amada mi eterna dama.