aquiles mendoza
Poeta recién llegado
"Retazos de una Espera"
Por Aquiles Mendoza
Cuando cae la tarde......
y los últimos rayos del Sol desaparecen;
llegan las golondrinas
y mi corazón se entristece
por que tú no estas conmigo.
Esperar...... siempre estoy esperando.
¡Cuanta espera la mía!
Y me pregunto ¿Cuándo terminará?
mas solo hay un eco en mi pensar
y agonizo........
así como el día al irse la tarde,
igual que yo agoniza también.
¡Golondrinas! ¡Golondrina!
¡Golondrinas del Palacio Nacional!
¡Golondrina que siempre vuelves a tu lugar!
¡Golondrina que al caer la tarde tornas a regresar!
Pero tú......mi pequeña amada,
¿Por qué , por que no vienes?
¡Golondrina que siempre te voy a esperar!
Cae la tarde y siento gran dolor,
marco el tiempo con el palpitar de mi corazón;
las agujas del reloj caminan sin parar,
y mi corazón, ¡Pobre corazón burlado!
corazón que siempre espera
en una cita a la cual tú quizás no llegaras.
¿Y dices que me quieres?
¿Qué me tienes dentro de tu corazón?
Créeme, mi niña, que yo;
yo quisiera estar dentro de tu razón
y ser en tu vivir, tu única ilusión.
Y de querer quisiera golondrina,
que fueras, fueras como ellas........
Golondrinas que siempre vuelven;
pàra que todas las noches sean bellas,
para que me pienses mientras te duermes.
Pero las horas pasan, pasan.......
y la tarde agoniza lentamente........
La noche mortífera, hiere inmisericorde mi ser,
en vano, te he esperado inútilmente,
se que mi alma en este día no habrá de verte.
Algún día,
sentirás esa ansiedad que siento,
esa desesperación que surge de una espera;
vas a lanzar suspiros que se llevara el viento
al ver la última golondrina que al palacio llega.
Y aparecerán las luces en la gran ciudad,
en una fecha distante a la de hoy,
y cuando me recuerdes en tu habitación,
me recordarás como yo a esa golondrina
que no volvió al Palacio Nacional.
Por Aquiles Mendoza
Cuando cae la tarde......
y los últimos rayos del Sol desaparecen;
llegan las golondrinas
y mi corazón se entristece
por que tú no estas conmigo.
Esperar...... siempre estoy esperando.
¡Cuanta espera la mía!
Y me pregunto ¿Cuándo terminará?
mas solo hay un eco en mi pensar
y agonizo........
así como el día al irse la tarde,
igual que yo agoniza también.
¡Golondrinas! ¡Golondrina!
¡Golondrinas del Palacio Nacional!
¡Golondrina que siempre vuelves a tu lugar!
¡Golondrina que al caer la tarde tornas a regresar!
Pero tú......mi pequeña amada,
¿Por qué , por que no vienes?
¡Golondrina que siempre te voy a esperar!
Cae la tarde y siento gran dolor,
marco el tiempo con el palpitar de mi corazón;
las agujas del reloj caminan sin parar,
y mi corazón, ¡Pobre corazón burlado!
corazón que siempre espera
en una cita a la cual tú quizás no llegaras.
¿Y dices que me quieres?
¿Qué me tienes dentro de tu corazón?
Créeme, mi niña, que yo;
yo quisiera estar dentro de tu razón
y ser en tu vivir, tu única ilusión.
Y de querer quisiera golondrina,
que fueras, fueras como ellas........
Golondrinas que siempre vuelven;
pàra que todas las noches sean bellas,
para que me pienses mientras te duermes.
Pero las horas pasan, pasan.......
y la tarde agoniza lentamente........
La noche mortífera, hiere inmisericorde mi ser,
en vano, te he esperado inútilmente,
se que mi alma en este día no habrá de verte.
Algún día,
sentirás esa ansiedad que siento,
esa desesperación que surge de una espera;
vas a lanzar suspiros que se llevara el viento
al ver la última golondrina que al palacio llega.
Y aparecerán las luces en la gran ciudad,
en una fecha distante a la de hoy,
y cuando me recuerdes en tu habitación,
me recordarás como yo a esa golondrina
que no volvió al Palacio Nacional.