Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ayer, con infinita piedad obró
el destino:
como un reloj perfecto que nunca
lo es
sustrajo ásperamente mi corazón,
y ásperamente el corazón cayó
vencido.
Un gesto basta para morir como
un árbol,
dos gestos bastan para morir
sentado en un café,
tres gestos para observar en un sitio
seglar
un ignorado artista del violín en una
calle apresurada de pasos obviando
un denario,
cuatro gestos extraen resabios de
fabulosos
canteros
del pretérito Imperio Romano...
Allí, entre robles de base, se saborean
sardinas fritadas al ajo: y un vino...
Otro gesto sorprenderá a tu amada
con un escabeche reconocible desde
su niñez...
Con el sabor del vino pretendes
olvidar,
con risas de saltimbanqui ella
intenta amar el olvido,
y si te quedas un instante en silencio
y a solas, no olvidarás las fotos
ilustrando instancias del siglo
anterior...
Pero esa noche concluirá con
con inciertos pasos sobre los siglos
sin rumbo.
El anfiteatro comparte los restos
contigo.
Allí miles de artesanos sucumbieron
inciertamente.
Allí quedaron ignotas huellas del arte
inapreciable.
Allí para nada importa si el presente
se detiene...
Pues ha llegado el momento de dejarse
ir de ese mar dulce incomprensible de
desdicha.
A ese mar desecho de lágrimas
que para que no aflore unido a
tu llanto irá unido
a pícaras historias que dan vida
y expresión para que no pugne
neciamente.
"No olvides"- te digo amor-
que la lluvia repentina se opone
al diluvio...
Y aunque temas que todo pueda
inundarse,
no permitiré que polvorientas matas
cubran tus oscuras pupilas...
Julius 12 (Alberto Mario Carranza)
el destino:
como un reloj perfecto que nunca
lo es
sustrajo ásperamente mi corazón,
y ásperamente el corazón cayó
vencido.
Un gesto basta para morir como
un árbol,
dos gestos bastan para morir
sentado en un café,
tres gestos para observar en un sitio
seglar
un ignorado artista del violín en una
calle apresurada de pasos obviando
un denario,
cuatro gestos extraen resabios de
fabulosos
canteros
del pretérito Imperio Romano...
Allí, entre robles de base, se saborean
sardinas fritadas al ajo: y un vino...
Otro gesto sorprenderá a tu amada
con un escabeche reconocible desde
su niñez...
Con el sabor del vino pretendes
olvidar,
con risas de saltimbanqui ella
intenta amar el olvido,
y si te quedas un instante en silencio
y a solas, no olvidarás las fotos
ilustrando instancias del siglo
anterior...
Pero esa noche concluirá con
con inciertos pasos sobre los siglos
sin rumbo.
El anfiteatro comparte los restos
contigo.
Allí miles de artesanos sucumbieron
inciertamente.
Allí quedaron ignotas huellas del arte
inapreciable.
Allí para nada importa si el presente
se detiene...
Pues ha llegado el momento de dejarse
ir de ese mar dulce incomprensible de
desdicha.
A ese mar desecho de lágrimas
que para que no aflore unido a
tu llanto irá unido
a pícaras historias que dan vida
y expresión para que no pugne
neciamente.
"No olvides"- te digo amor-
que la lluvia repentina se opone
al diluvio...
Y aunque temas que todo pueda
inundarse,
no permitiré que polvorientas matas
cubran tus oscuras pupilas...
Julius 12 (Alberto Mario Carranza)