El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
La casa se despobló de caricias,
del pecho migró el cariño.
Nadie sabe si sonó el clarín,
Comenzó un lento desbande de sentires,
la cordura no pudo detenerlo.
Recuerdos al galope se perdieron tras las lomas.
Era total la polvareda
les costaba no atropellar al camarada.
No hubo lugar para el honor entre el desconcierto,
Los cañones se atascaron en el barro,
Hubo que dejarlos ahí,
simplemente huir de la manera más provisoria.
Racionalmente,
suele decirse que soldado que huye
vive para pelear otra batalla.
No se reparaba en eso,
simplemente era una desbande
Un desentenderse de la lucha,
de la suerte propia y ajena.
No había mañana.
Sencillamente nos supimos vencidos.
Perdidos.
Costó mucho rearmar la retaguardia.
Romper el silencio de la duda.
Convencerse de que podíamos de nuevo
luego de morder el polvo aquella caída…
del pecho migró el cariño.
Nadie sabe si sonó el clarín,
Comenzó un lento desbande de sentires,
la cordura no pudo detenerlo.
Recuerdos al galope se perdieron tras las lomas.
Era total la polvareda
les costaba no atropellar al camarada.
No hubo lugar para el honor entre el desconcierto,
Los cañones se atascaron en el barro,
Hubo que dejarlos ahí,
simplemente huir de la manera más provisoria.
Racionalmente,
suele decirse que soldado que huye
vive para pelear otra batalla.
No se reparaba en eso,
simplemente era una desbande
Un desentenderse de la lucha,
de la suerte propia y ajena.
No había mañana.
Sencillamente nos supimos vencidos.
Perdidos.
Costó mucho rearmar la retaguardia.
Romper el silencio de la duda.
Convencerse de que podíamos de nuevo
luego de morder el polvo aquella caída…