Felipe Antonio Santorelli
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me atrevo hacendoso, palpando el futuro,
pues pongo mi mano en tu seno desnudo
pues pongo mis ojos en tu piel de seda
pues pongo mi andanza en tu fiel vereda.
Tu reto yo acepto, querida poetisa
pues solo por ti, la piel se me eriza,
te sueño despierto, y observo una diosa,
ecuórea sirena, doncella preciosa.
Te busco en los lares del limbo brioso
con aires de viento, algo indecoroso,
te busco en las tierras que son imposibles
hiriéndome; alegre, de besos creíbles.
Dejándo al pasado borrar los recuerdos,
seamos sinceros, seamos más cuerdos;
dejemos la angustia, el tormento, el dolor
caer genuflexos ante nuestro amor.
Que sea el silencio, el gran estandarte;
blandiéndole al viento los besos del arte:
del arte de amarnos, del arte de amarte.
¡Con besos de estruendo, yo quiero poblarte!
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pues pongo mi mano en tu seno desnudo
pues pongo mis ojos en tu piel de seda
pues pongo mi andanza en tu fiel vereda.
Tu reto yo acepto, querida poetisa
pues solo por ti, la piel se me eriza,
te sueño despierto, y observo una diosa,
ecuórea sirena, doncella preciosa.
Te busco en los lares del limbo brioso
con aires de viento, algo indecoroso,
te busco en las tierras que son imposibles
hiriéndome; alegre, de besos creíbles.
Dejándo al pasado borrar los recuerdos,
seamos sinceros, seamos más cuerdos;
dejemos la angustia, el tormento, el dolor
caer genuflexos ante nuestro amor.
Que sea el silencio, el gran estandarte;
blandiéndole al viento los besos del arte:
del arte de amarnos, del arte de amarte.
¡Con besos de estruendo, yo quiero poblarte!
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