Me consume el rencor,
lo sé.
Hastiada del eterno vaivén
de distancias y acercamientos,
persigo una conclusión:
"¿Somos o no?"
"Estoy aquí", balbuceas
Te corrijo "Estamos aquí"
Te consume el rencor,
lo sabes
Igual lo niegas.
Te enfrentas indiscreta,
me aferras con firmeza...
Pausa inédita
(El sublime retorno
tan seductor
que la negación es inadmisible)
... Finalmente aseveras
"Somos"
Consumamos el diálogo
y sin embargo
memoriosa la consecuente reprenda:
"Persiste el rencor"
siempre nos lo recuerda.