Puedo verte a trasluz, desde mi ventana,
Aún empañas mis vidrios
Con tu nostalgia
Tu figura se asemeja a una vertiente
De aguas claras, mansas,
Trayendo contigo la inmensidad
Demasiada alharaca
Por ser sólo una simple sombra,
Retrospectiva de mis mejores años
De juventud e hidalguía
Tu perfume, tu ímpetu, tus halagos
Permanecen expectantes, a la espera
De sobrevivir a este letargo
Me confundes, cuando te veo
En el telar de mis recuerdos
Sobornándome con cada uno de tus besos
Y tu calor se asemeja entonces
A un caldero encendido con brasas ardientes
Llenas de pasión y lujuria,
Pero hoy, en mi simiente, ajenas, extrañas
Puedo olerte en mi manos, en mis mejillas,
Has dejado tu impronta naufraga y salvaje
Mezclada con sinsabores y quimeras
Y ese aroma despierta en mi todas
Mis historias de amor y mis reprimendas,
No menos aciagas mis MEA culpas
Por haberte dejado en algún momento,
En algún lugar, en algún tiempo
Y aunque pueda disfrutar el verte
A contraluz en mi ventana
Y ergo, disfrute de olerte
En el rescoldos de los pliegues de mi espalda,
La verdad más exacta es
Que ya no estás aquí conmigo,
Y aunque te parezca absurdo,
El dolor de ese vacío no mengua ni descansa,
Sólo se contrae de vez en cuando
Para tornarse menos visible, menos amoratado.
Por eso, todavía me permito avistarte de lejos
A contraluz en mi ventana y olerte las manos
Para sentirme aún, amada y amada.
Aún empañas mis vidrios
Con tu nostalgia
Tu figura se asemeja a una vertiente
De aguas claras, mansas,
Trayendo contigo la inmensidad
Demasiada alharaca
Por ser sólo una simple sombra,
Retrospectiva de mis mejores años
De juventud e hidalguía
Tu perfume, tu ímpetu, tus halagos
Permanecen expectantes, a la espera
De sobrevivir a este letargo
Me confundes, cuando te veo
En el telar de mis recuerdos
Sobornándome con cada uno de tus besos
Y tu calor se asemeja entonces
A un caldero encendido con brasas ardientes
Llenas de pasión y lujuria,
Pero hoy, en mi simiente, ajenas, extrañas
Puedo olerte en mi manos, en mis mejillas,
Has dejado tu impronta naufraga y salvaje
Mezclada con sinsabores y quimeras
Y ese aroma despierta en mi todas
Mis historias de amor y mis reprimendas,
No menos aciagas mis MEA culpas
Por haberte dejado en algún momento,
En algún lugar, en algún tiempo
Y aunque pueda disfrutar el verte
A contraluz en mi ventana
Y ergo, disfrute de olerte
En el rescoldos de los pliegues de mi espalda,
La verdad más exacta es
Que ya no estás aquí conmigo,
Y aunque te parezca absurdo,
El dolor de ese vacío no mengua ni descansa,
Sólo se contrae de vez en cuando
Para tornarse menos visible, menos amoratado.
Por eso, todavía me permito avistarte de lejos
A contraluz en mi ventana y olerte las manos
Para sentirme aún, amada y amada.