Histrión
Poeta recién llegado
El bostezo, disfrazado de nube nocturna viene,
y como si fuera telón antes de una obra majestuosa,
enmascara al cosmos y lo vuelve invisible.
Así es como viene y se posa esta nube opaca,
justo entre una noche estrellada
y el afán poético de un corazón meditabundo.
Así como el sol a la mañana
en esas mañanas heladas
como vagabunda blanca;
esta nube intrusa pregona
que trae el correo atrasado
a algún buzón oxidado, ¡si acaso!.-
Dime, oh bruja, oh hechicera
aunque preferiría llamarte Amdusias-;
¿Cómo esperas que pinte en este lienzo
el retrato de una estrella y escriba sobre su belleza,
cuando tu vanidad esponjosa la secuestra?
¿Realmente crees que quiero dedicarte una nûba, oh nube endemoniada?
El beso de una gota de rocío
acaricia suavemente mi piel
mientras su hermana, brisa,
coqueta revuelve mi pelo mojado.
Entonces por vez primera
y con voz amenazante,-
la nube me habla. Me dice:
-¿Qué es ese aparato tan curioso?
Se refiere al binocular,
pero yo, sonriendo, le respondo:
-Es un pedacito de mi alma,
que se marchita lentamente sin su amada.
y como si fuera telón antes de una obra majestuosa,
enmascara al cosmos y lo vuelve invisible.
Así es como viene y se posa esta nube opaca,
justo entre una noche estrellada
y el afán poético de un corazón meditabundo.
Así como el sol a la mañana
en esas mañanas heladas
como vagabunda blanca;
esta nube intrusa pregona
que trae el correo atrasado
a algún buzón oxidado, ¡si acaso!.-
Dime, oh bruja, oh hechicera
aunque preferiría llamarte Amdusias-;
¿Cómo esperas que pinte en este lienzo
el retrato de una estrella y escriba sobre su belleza,
cuando tu vanidad esponjosa la secuestra?
¿Realmente crees que quiero dedicarte una nûba, oh nube endemoniada?
El beso de una gota de rocío
acaricia suavemente mi piel
mientras su hermana, brisa,
coqueta revuelve mi pelo mojado.
Entonces por vez primera
y con voz amenazante,-
la nube me habla. Me dice:
-¿Qué es ese aparato tan curioso?
Se refiere al binocular,
pero yo, sonriendo, le respondo:
-Es un pedacito de mi alma,
que se marchita lentamente sin su amada.
Epílogo
Lenta y triste esta tinta monótona baila
los vals de un canto casi romántico,
al ritmo de esta canción de cuna para cuervos,
que al igual que mi alma poco a poco se apaga,
y queda como rostro pálido de doncella,
Y todo, porque no pude ver las estrellas.
Lenta y triste esta tinta monótona baila
los vals de un canto casi romántico,
al ritmo de esta canción de cuna para cuervos,
que al igual que mi alma poco a poco se apaga,
y queda como rostro pálido de doncella,
Y todo, porque no pude ver las estrellas.
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