LuKaS
L'enfant terrible
Bailando en un sueño
-perfume de prendas de casimir-
brebaje eterno de flores,
que solo se dan en oriente,
no ostentes
quedarte con mis rezos.
Son fuertes mis instintos
y si te dejo,
puedo volverme un demente;
un adicto al vicio de tus besos.
No tengo miedo de perderte,
pero si de encontrarme de frente
con tu figura , silueta imprudente;
me vas dejando sin respiro,
me vas matando lentamente,
y este mismo fuego nos consumimos,
arden dos cuerpos,
sabe diferente,
cuando es tu piel la que se enciende,
hierve tu sangre en un mar creciente,
en una hoguera de llamas incandescentes.
Tus besos a mi boca le vienen
como el mar a la playa
cada uno por su lugar somos diferentes,
pero juntos somos la excusa perfecta
para caricias que surgen de la nada
Dame la mano, alza tu frente,
tocamos el cielo, levanta la mirada
y aunque suene algo incoherente,
los dos sabemos que esto pasa
como por arte de magia,
cuando acaricio tu espalda,
y me besas, abrazas
y juras amarme por siempre.
Tal vez oí tantas palabras llanas,
promesas rotas de amantes indecentes,
tantas veces me quité la ropa del cuerpo y del alma
que me da vergüenza haber desnudado,
un poco mi alma, mi mente y casi nada mi cuerpo.
En mi cabeza no hay mucho dando vueltas,
pienso en este momento más que en nada.
El atardecer ya nos tiene cubiertos,
somos el blanco de una redada,
contra el crimen de amarnos,
nos encuentran armados apasionadamente,
tienen de testigos al sol y al alba
de cómo nos asesinamos mutuamente,
con los besos que nos damos.
-perfume de prendas de casimir-
brebaje eterno de flores,
que solo se dan en oriente,
no ostentes
quedarte con mis rezos.
Son fuertes mis instintos
y si te dejo,
puedo volverme un demente;
un adicto al vicio de tus besos.
No tengo miedo de perderte,
pero si de encontrarme de frente
con tu figura , silueta imprudente;
me vas dejando sin respiro,
me vas matando lentamente,
y este mismo fuego nos consumimos,
arden dos cuerpos,
sabe diferente,
cuando es tu piel la que se enciende,
hierve tu sangre en un mar creciente,
en una hoguera de llamas incandescentes.
Tus besos a mi boca le vienen
como el mar a la playa
cada uno por su lugar somos diferentes,
pero juntos somos la excusa perfecta
para caricias que surgen de la nada
Dame la mano, alza tu frente,
tocamos el cielo, levanta la mirada
y aunque suene algo incoherente,
los dos sabemos que esto pasa
como por arte de magia,
cuando acaricio tu espalda,
y me besas, abrazas
y juras amarme por siempre.
Tal vez oí tantas palabras llanas,
promesas rotas de amantes indecentes,
tantas veces me quité la ropa del cuerpo y del alma
que me da vergüenza haber desnudado,
un poco mi alma, mi mente y casi nada mi cuerpo.
En mi cabeza no hay mucho dando vueltas,
pienso en este momento más que en nada.
El atardecer ya nos tiene cubiertos,
somos el blanco de una redada,
contra el crimen de amarnos,
nos encuentran armados apasionadamente,
tienen de testigos al sol y al alba
de cómo nos asesinamos mutuamente,
con los besos que nos damos.
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