abcd
Poeta adicto al portal
Mi casa, la de los versos,
aún sigue verde, mal expresada, mal entendida.
Tiene grietas en las paredes que sostienen sueños, fantasías de demoliciones.
Cada una de las puertas lleva un nombre y un olvido.
He muerto tantas veces encerrado y sin destino ni llaves
que azul ya son las alas de mi ángel decapitado.
Un duende o una mosca
zumba o toca un tambor.
En el silencio se perciben soledades obcenas,
creo que hasta el crepitar de un pubis me ha dolido en los ojos del oído ciego.
Con un pie aplastando una pestaña
he sonreido al espejo.
He abierto aquí mi corazón de una forma humana,
con miedo,
y sin ninguna palabra que sea un mueble útil para descansar el alma.
aún sigue verde, mal expresada, mal entendida.
Tiene grietas en las paredes que sostienen sueños, fantasías de demoliciones.
Cada una de las puertas lleva un nombre y un olvido.
He muerto tantas veces encerrado y sin destino ni llaves
que azul ya son las alas de mi ángel decapitado.
Un duende o una mosca
zumba o toca un tambor.
En el silencio se perciben soledades obcenas,
creo que hasta el crepitar de un pubis me ha dolido en los ojos del oído ciego.
Con un pie aplastando una pestaña
he sonreido al espejo.
He abierto aquí mi corazón de una forma humana,
con miedo,
y sin ninguna palabra que sea un mueble útil para descansar el alma.