abcd
Poeta adicto al portal
Al fin, en fin, todas las mujeres son una sola mujer,
toda sonrisa es la misma boca, son los mismos labios.
Cada nombre, cada hombre es también una mujer,
luciérnagas de la noche brotan, nacen y mueren en mi pecho.
Solo llevo dos brazos, es imposible abrazar tanta realidad,
inexpresivo avanzo y soy un bosque en la penumbra que suele ser la ciudad,
las mujeres son bosques pero sus ojos me miran y encuentro luz.
Araño un trozo de cada mundo, en las uñas llevo mil vidas
y mil días para olvidar luego cuando la mujer, cuando las mujeres me quieren, solo me quieren.
Los parpados semiabiertos, las manos cerradas,
los incendios y la confusión del alma dormidos.
Falta que una mujer cualquiera me grite, me despierte,
me lave el cerebro y me enseñe a mentir,
falta que el acuario se llene de humo y en el humo y en el mar aprenda a respirar.
Solo la furia de un hombre sin furia
se puede traspasar a un papel,
hay días como estos donde uno no debería escribir,
hay días como estos donde uno debería ser una mujer.
toda sonrisa es la misma boca, son los mismos labios.
Cada nombre, cada hombre es también una mujer,
luciérnagas de la noche brotan, nacen y mueren en mi pecho.
Solo llevo dos brazos, es imposible abrazar tanta realidad,
inexpresivo avanzo y soy un bosque en la penumbra que suele ser la ciudad,
las mujeres son bosques pero sus ojos me miran y encuentro luz.
Araño un trozo de cada mundo, en las uñas llevo mil vidas
y mil días para olvidar luego cuando la mujer, cuando las mujeres me quieren, solo me quieren.
Los parpados semiabiertos, las manos cerradas,
los incendios y la confusión del alma dormidos.
Falta que una mujer cualquiera me grite, me despierte,
me lave el cerebro y me enseñe a mentir,
falta que el acuario se llene de humo y en el humo y en el mar aprenda a respirar.
Solo la furia de un hombre sin furia
se puede traspasar a un papel,
hay días como estos donde uno no debería escribir,
hay días como estos donde uno debería ser una mujer.