Artémida
Poeta recién llegado
Ayer me venció el sueño mientras el odio me secuestraba...
sentí celos de tu pasado,
de los labios que besaron más alla de tu boca,
de las palabras que llegaron al centro de tu alma,
de los suspiros que te arrancó otra mirada,
del sufrimiento que te causó otra locura.
Celos de una boca, de las palabras,
de aquellas miradas, de esa locura,
que no fue ni fueron las mías.
Y te quise muriendo,
sufriendo como lo hiciste por ella,
en la desesperación de la incertidumbre,
ahogándote entre lágrimas y gritos.
No quiero saber que tuviste vida antes de mí,
que tal vez amaste más de lo que amarás,
que quizás ya no te pierdas inconsciente
en la profundidad de otros brazos nunca más.
Y hoy desperté perdida en la contradicción,
en un mar de maldad que no es mía,
en deseos negros que no mereces,
pero en un sufrimiento que quisiera fuera también el tuyo.
¿Cómo se sale de esta oscuridad?
¿Cómo confesarte que te he odiado?
¿Cómo perdonar sentimientos tan viles?
¿Como pretender que entiendas el porqué?
Cuando enfrente tus ojos de cielo,
cuando esos labios me digan "te quiero",
cuando tus dedos no dejen escapar los míos,
cuando tus brazos atrapen mi cuerpo...
con qué palabras clamaré tu perdón?
¿Qué acción redimirá mi pecado?
¿Con qué gesto te diré que estuve muriendo
entre la maldad de mi corazón y la locura de la noche?
Hoy ya no hay salidas, los caminos se amurallan,
la culpa me asolará mientras el sol permaneza allí arriba,
y quizás... sólo quizás, Dios traiga en la noche su fría luna
para que apague esta lava hiriente, quemante
que hoy se ha mezclado entre mi sangre.
Pero qué doloroso es darse cuenta!
Qué perdición encontrar lo que tanto se ha buscado!
Cuánto dolor y odio para aceptar finalmente la respuesta...
y es que hoy, vida mía, desperté sabiendo que te amo
sentí celos de tu pasado,
de los labios que besaron más alla de tu boca,
de las palabras que llegaron al centro de tu alma,
de los suspiros que te arrancó otra mirada,
del sufrimiento que te causó otra locura.
Celos de una boca, de las palabras,
de aquellas miradas, de esa locura,
que no fue ni fueron las mías.
Y te quise muriendo,
sufriendo como lo hiciste por ella,
en la desesperación de la incertidumbre,
ahogándote entre lágrimas y gritos.
No quiero saber que tuviste vida antes de mí,
que tal vez amaste más de lo que amarás,
que quizás ya no te pierdas inconsciente
en la profundidad de otros brazos nunca más.
Y hoy desperté perdida en la contradicción,
en un mar de maldad que no es mía,
en deseos negros que no mereces,
pero en un sufrimiento que quisiera fuera también el tuyo.
¿Cómo se sale de esta oscuridad?
¿Cómo confesarte que te he odiado?
¿Cómo perdonar sentimientos tan viles?
¿Como pretender que entiendas el porqué?
Cuando enfrente tus ojos de cielo,
cuando esos labios me digan "te quiero",
cuando tus dedos no dejen escapar los míos,
cuando tus brazos atrapen mi cuerpo...
con qué palabras clamaré tu perdón?
¿Qué acción redimirá mi pecado?
¿Con qué gesto te diré que estuve muriendo
entre la maldad de mi corazón y la locura de la noche?
Hoy ya no hay salidas, los caminos se amurallan,
la culpa me asolará mientras el sol permaneza allí arriba,
y quizás... sólo quizás, Dios traiga en la noche su fría luna
para que apague esta lava hiriente, quemante
que hoy se ha mezclado entre mi sangre.
Pero qué doloroso es darse cuenta!
Qué perdición encontrar lo que tanto se ha buscado!
Cuánto dolor y odio para aceptar finalmente la respuesta...
y es que hoy, vida mía, desperté sabiendo que te amo