Ad Libitum
Poeta recién llegado
Soñé que moríamos cogidas de la mano.
Y tú sonreías con todos los geranios del mundo entre tus dientes.
Y eramos condenadamente frágiles.
Y fue terriblemente hermoso.
Pero desperté.
Y todo el dolor de la tierra permanecía.
Intacto y en las manos de siempre.
Y el aire seguía estando hecho
de esta asfixia cerrada.
Y entonces comprendí
que era la vida
quien empuñaba
una
guadaña.
Y tú sonreías con todos los geranios del mundo entre tus dientes.
Y eramos condenadamente frágiles.
Y fue terriblemente hermoso.
Pero desperté.
Y todo el dolor de la tierra permanecía.
Intacto y en las manos de siempre.
Y el aire seguía estando hecho
de esta asfixia cerrada.
Y entonces comprendí
que era la vida
quien empuñaba
una
guadaña.