Von Lioncourt
Poeta recién llegado
Aquí, revolviéndote entre mi mente y mi corazón,
pasando el día divagando en el misterio de tus ojos,
maravillándome con la belleza de tu rostro y de tus manos,
acongojándome con el dolor de que no estas.
Camino sola en el sendero de tu ausencia,
me arrodillo hacia el cielo de infinito claro azul;
las palabras de mi boca son una oración a tu memoria,
las palabras de mi boca son el clamor que mi alma llora.
Pasa el tiempo de los días más eternos,
y me canso de buscarte en las paredes derrumbadas;
le sonrío al polvo que de lejos trae tu escencia
y le envidio a la lluvia que ha acariciado tus cabellos.
Es incesante revolverte en lo que pienso y lo que siento...
me da vueltas la conciencia, me marea la añoranza,
me da náuseas la razón y vomito la ilusión.
pasando el día divagando en el misterio de tus ojos,
maravillándome con la belleza de tu rostro y de tus manos,
acongojándome con el dolor de que no estas.
Camino sola en el sendero de tu ausencia,
me arrodillo hacia el cielo de infinito claro azul;
las palabras de mi boca son una oración a tu memoria,
las palabras de mi boca son el clamor que mi alma llora.
Pasa el tiempo de los días más eternos,
y me canso de buscarte en las paredes derrumbadas;
le sonrío al polvo que de lejos trae tu escencia
y le envidio a la lluvia que ha acariciado tus cabellos.
Es incesante revolverte en lo que pienso y lo que siento...
me da vueltas la conciencia, me marea la añoranza,
me da náuseas la razón y vomito la ilusión.
paisana...
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