Hay un tiempo para crear y esas manos rebosan vida, la primera imagen es épica, envuelven una esperanza a la que asirse por falta de amor o no, pero me atrevería a decir que casi siempre la necesidad de creer es proporcional a la necesidad de ser amado, de ser algo más que todo lo que somos.
El fondo negro realza el tiempo antiguo, los dos anillos se suman al dolor de unos dedos que no sólo han lavado con agua fría sino que se han congelado en esos espacios del tiempo que ya está en cada célula de los que miran y saben, por haber ya visto. Unas manos que se recogen como el corazón que se asila porque se siente abandonado y torpe.
Luego llega la voz y relata verdad y alma, verdad y cielo, vejez enquistada, silencio y recogimiento. Esperanza y necesidad de no olvido.
Es francamente estremecedor este relato, cargado de imágenes que duelen, pero que enseñan, bajo,bajito...