Lord Visent
Poeta recién llegado
Tan silencioso por el día
y tan vivo tu caudal por los graznidos
durante la noche fría.
Solo distingo sombras por doquier,
ondas en el agua, un cuacuar continuo,
la orilla está plagada de ellas,
aquellas manchas que me impiden descansar,
ese dichoso cantar al unísono…
Tú, Genil, eres una vergüenza.
El Maitena… tu querido afluente
caudaloso en la nevada sierra…
Insignificantes pastos para bovinos
y caprinos sin atención alguna,
toros grandes como el ego de Padilla
y el único sonido perceptible es el cencerro.
Y tras el Pico del cuervo, la tormenta se acercaba,
truenos de ira resonaban,
por la ladera descendían las sombras.
Ha atrapado el valle su abrazo,
las águilas chillan mientras bajo
la montaña intentando no caer.
El sol arreció,
su calor nos empapaba
y nuestra única aspiración,
era llegar a esa cadena…
y volver a Guajar Sierra.
Así que, Genil,
te veo como el retazo
de lo que de joven eres,
pero tu curso medio…
no es apreciado ni querido
más allá que por los patos…
Genil, me veo reflejado en tus
sucias aguas… nuestro curso medio
da asco, ¡pero sonríe!
Somos más deleznables que el Lutecio,
pero oye, al menos cada vez
que nos miramos, nunca somos los mismos.
y tan vivo tu caudal por los graznidos
durante la noche fría.
Solo distingo sombras por doquier,
ondas en el agua, un cuacuar continuo,
la orilla está plagada de ellas,
aquellas manchas que me impiden descansar,
ese dichoso cantar al unísono…
Tú, Genil, eres una vergüenza.
El Maitena… tu querido afluente
caudaloso en la nevada sierra…
Insignificantes pastos para bovinos
y caprinos sin atención alguna,
toros grandes como el ego de Padilla
y el único sonido perceptible es el cencerro.
Y tras el Pico del cuervo, la tormenta se acercaba,
truenos de ira resonaban,
por la ladera descendían las sombras.
Ha atrapado el valle su abrazo,
las águilas chillan mientras bajo
la montaña intentando no caer.
El sol arreció,
su calor nos empapaba
y nuestra única aspiración,
era llegar a esa cadena…
y volver a Guajar Sierra.
Así que, Genil,
te veo como el retazo
de lo que de joven eres,
pero tu curso medio…
no es apreciado ni querido
más allá que por los patos…
Genil, me veo reflejado en tus
sucias aguas… nuestro curso medio
da asco, ¡pero sonríe!
Somos más deleznables que el Lutecio,
pero oye, al menos cada vez
que nos miramos, nunca somos los mismos.