Xisquio
Poeta recién llegado
Es tu recuerdo que no se aparta,
Es saber que vives aún entre lágrimas,
Tu respeto es mi premio y mis letras son el tuyo
A este amor entre la distancia y la desgracia.
Ser, que contorneas en mis pensamientos
Y te adueñas cual ama de su mascota,
Imagen diáfana entre primaveras y colores
Que quema mis adentros y relegas mis dolores
Es tu cabello castaño con ribetes rojizos,
Donde mis manos se pierden entre caricias,
Y su delicado perfume inunda mis ansias de adorarlo
Entre suaves besos y verterlos en mi cara.
Tus ojos tiernos, adentran su mirada en mis pensamientos,
Auscultan cada vaivén de mis pupilas
Y como una gran barreada, liberan visiones no deseadas
Y sellan mi corazón con lágrimas suplicantes.
Tu boca cobriza delineada y anhelante
Esperan mis labios, esperando saciar mi sed
Untarlos hasta ahogarlo
En un beso de varios siglos.
Tus hombros desnudos se presentan
Como delicados manjares, sensuales a mi avidez
Tratando de impregnarles mí vaho
Como mi ser se impregnado en ti.
Esas pequeñas flores coronando tan bellas cúspides
Delicadamente en mis manos las he de tener y
Cual frágil cristal, a mis labios las he de llevar
Para saborearlas como mi gran tesoro que tú me has de regalar.
Mi respirar agitado y nervioso provoca esta sed
Que necesita de tus lágrimas internas,
Las cuales de forma moribunda he de beber
Como cual ser errante, en este oasis de placer.
Tiembla tu monte al sentir mis labios bajar,
No callaras tu agitado corazón
Y no pedirás silencio a tus adentros
De viajar entre placeres, por este gran sentimiento.
Es saber que vives aún entre lágrimas,
Tu respeto es mi premio y mis letras son el tuyo
A este amor entre la distancia y la desgracia.
Ser, que contorneas en mis pensamientos
Y te adueñas cual ama de su mascota,
Imagen diáfana entre primaveras y colores
Que quema mis adentros y relegas mis dolores
Es tu cabello castaño con ribetes rojizos,
Donde mis manos se pierden entre caricias,
Y su delicado perfume inunda mis ansias de adorarlo
Entre suaves besos y verterlos en mi cara.
Tus ojos tiernos, adentran su mirada en mis pensamientos,
Auscultan cada vaivén de mis pupilas
Y como una gran barreada, liberan visiones no deseadas
Y sellan mi corazón con lágrimas suplicantes.
Tu boca cobriza delineada y anhelante
Esperan mis labios, esperando saciar mi sed
Untarlos hasta ahogarlo
En un beso de varios siglos.
Tus hombros desnudos se presentan
Como delicados manjares, sensuales a mi avidez
Tratando de impregnarles mí vaho
Como mi ser se impregnado en ti.
Esas pequeñas flores coronando tan bellas cúspides
Delicadamente en mis manos las he de tener y
Cual frágil cristal, a mis labios las he de llevar
Para saborearlas como mi gran tesoro que tú me has de regalar.
Mi respirar agitado y nervioso provoca esta sed
Que necesita de tus lágrimas internas,
Las cuales de forma moribunda he de beber
Como cual ser errante, en este oasis de placer.
Tiembla tu monte al sentir mis labios bajar,
No callaras tu agitado corazón
Y no pedirás silencio a tus adentros
De viajar entre placeres, por este gran sentimiento.