Ya no quedan ascensores para mis zapatos,
Ya no quedan bohemios para malvivir,
Ya no quedan viejos restos amurallados,
Ya no queda ni pizca de vergüenza gris,
Ya no quedan ejércitos sin metralletas,
Ya no quedan soldados que mueran por ti,
Ya no queda música que amanse a las fieras,
Ya no quedan amores por los que fingir,
Ya no quedan parroquianos que te excomulguen,
Ya no quedan más chistes por los que reír,
Ya no quedan más perdones en la techumbre,
Ya no quedan más excusas que concebir,
Ya no quedan felices padres con sus hijos,
Ya no quedan razones por las que mentir,
Ya no quedan promesas bajo crucifijos,
Ya no quedan más juramentos que cumplir.
Todo acabó como se acaba una copa,
Sin honra y con ganas de más.
Lo que últimamente sale de tu boca,
Son ganas de contestar
Que todo es absurdo, que todo está mal.
La noche gris nos traerá una pulmonía
De esas que acaban con la mirada.
Puede ser que seis meses de antologías
Sobre viajes y cruzadas
Sirvan de todo, o sirvan para nada.
Ya sé que no digo la verdad ni borracho,
Que no bastan tres cervezas y sangría
Para ser más valiente que un prota ante el villano.
Ya sé que los versos rotos por bulerías
Eran de un tiempo pasado que volverá.
Ya sé que el ingrato trabajo de la ría
Es intentar no llegar nunca a la mar.
Ya lo sé, lo supe, lo sabré, lo sabría,
Que el eco de las olas siempre era inventado,
Que el agua por pena no se volvía fría.
Ya sé que lamentarse es de fracasados,
Ya sé que mostrar tus flaquezas es cobardía,
Ya sé que alardear de la riqueza es malo,
Ya sé que el trabajo es el pan de cada día,
Ya conozco el cuento del espíritu Santo,
Ya sé que las mentiras fueron prohibidas.
Pero siendo yo de tantos lugares,
Siendo yo de Yecla, Nueva Zelanda,
Siendo yo de Singapur, Buenos Aires,
Siendo yo de las Barbados, de Irlanda,
Siendo yo de Etiopía, de Utopía,
Siendo yo de la selva, de Tailanda,
Siendo yo marinero de alta mar,
Siendo yo de Boston, de Oceanía,
Siendo yo de las Canarias, de Uganda,
Siendo yo del peñón de Gibraltar.
Habiendo visto tanto y tan calvo,
Siempre me ocurren las mismas sandeces.
Podría haber logrado aprender algo
A base de tropezar tantas veces.
El Adam Smith de las finanzas
Que combate con calma la cirrosis,
Ayer se cruzó con un tifossi
Que le arrancó la vida a puñaladas.
El Calisto sin Melibea
Apagó anoche un cigarrillo
En honor a los gemidos,
A los velatorios y a las fiestas.
El olor de los lugares donde no estuve
Siempre quedará en mi agenda personal,
No hay armas que arrebaten mis sueños.
Las películas que no pude rodar
Vagarán en libros escritos en las nubes,
No hay canas que peinen mis recuerdos.
Propongo contar en morse las leyendas,
Insisto en no pagar ni un duro a Hacienda,
Declaro intransigentes mis impuestos.
SOTR, PORQUE ME SOBRAN LAS PALABRAS
Ya no quedan bohemios para malvivir,
Ya no quedan viejos restos amurallados,
Ya no queda ni pizca de vergüenza gris,
Ya no quedan ejércitos sin metralletas,
Ya no quedan soldados que mueran por ti,
Ya no queda música que amanse a las fieras,
Ya no quedan amores por los que fingir,
Ya no quedan parroquianos que te excomulguen,
Ya no quedan más chistes por los que reír,
Ya no quedan más perdones en la techumbre,
Ya no quedan más excusas que concebir,
Ya no quedan felices padres con sus hijos,
Ya no quedan razones por las que mentir,
Ya no quedan promesas bajo crucifijos,
Ya no quedan más juramentos que cumplir.
Todo acabó como se acaba una copa,
Sin honra y con ganas de más.
Lo que últimamente sale de tu boca,
Son ganas de contestar
Que todo es absurdo, que todo está mal.
La noche gris nos traerá una pulmonía
De esas que acaban con la mirada.
Puede ser que seis meses de antologías
Sobre viajes y cruzadas
Sirvan de todo, o sirvan para nada.
Ya sé que no digo la verdad ni borracho,
Que no bastan tres cervezas y sangría
Para ser más valiente que un prota ante el villano.
Ya sé que los versos rotos por bulerías
Eran de un tiempo pasado que volverá.
Ya sé que el ingrato trabajo de la ría
Es intentar no llegar nunca a la mar.
Ya lo sé, lo supe, lo sabré, lo sabría,
Que el eco de las olas siempre era inventado,
Que el agua por pena no se volvía fría.
Ya sé que lamentarse es de fracasados,
Ya sé que mostrar tus flaquezas es cobardía,
Ya sé que alardear de la riqueza es malo,
Ya sé que el trabajo es el pan de cada día,
Ya conozco el cuento del espíritu Santo,
Ya sé que las mentiras fueron prohibidas.
Pero siendo yo de tantos lugares,
Siendo yo de Yecla, Nueva Zelanda,
Siendo yo de Singapur, Buenos Aires,
Siendo yo de las Barbados, de Irlanda,
Siendo yo de Etiopía, de Utopía,
Siendo yo de la selva, de Tailanda,
Siendo yo marinero de alta mar,
Siendo yo de Boston, de Oceanía,
Siendo yo de las Canarias, de Uganda,
Siendo yo del peñón de Gibraltar.
Habiendo visto tanto y tan calvo,
Siempre me ocurren las mismas sandeces.
Podría haber logrado aprender algo
A base de tropezar tantas veces.
El Adam Smith de las finanzas
Que combate con calma la cirrosis,
Ayer se cruzó con un tifossi
Que le arrancó la vida a puñaladas.
El Calisto sin Melibea
Apagó anoche un cigarrillo
En honor a los gemidos,
A los velatorios y a las fiestas.
El olor de los lugares donde no estuve
Siempre quedará en mi agenda personal,
No hay armas que arrebaten mis sueños.
Las películas que no pude rodar
Vagarán en libros escritos en las nubes,
No hay canas que peinen mis recuerdos.
Propongo contar en morse las leyendas,
Insisto en no pagar ni un duro a Hacienda,
Declaro intransigentes mis impuestos.
SOTR, PORQUE ME SOBRAN LAS PALABRAS