Vengo a atisbar en mi rincón
una sirena, el blanco de una flor
a recaudo de la noche
y sus sombras se hacen como broche.
Quisiera tomarla en mis manos
a la única que yo he amado
pero no es nada lo que poseo
y las impurezas son lo único que veo.
Excepto la Luna
ella
se emerge como sirena
del azul del cielo
me barre me serena
a mí, marginado eterno.
Ahora yo encantado
con bichos que me escalan
como sí fuera una gran montaña
sumerjo entre versos
lo que ya no siento
lo que es maraña.
una sirena, el blanco de una flor
a recaudo de la noche
y sus sombras se hacen como broche.
Quisiera tomarla en mis manos
a la única que yo he amado
pero no es nada lo que poseo
y las impurezas son lo único que veo.
Excepto la Luna
ella
se emerge como sirena
del azul del cielo
me barre me serena
a mí, marginado eterno.
Ahora yo encantado
con bichos que me escalan
como sí fuera una gran montaña
sumerjo entre versos
lo que ya no siento
lo que es maraña.
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