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Rincones Muertos De Mi Alma.

Xuacu

Poeta que considera el portal su segunda casa
muerte.jpg


RINCONES MUERTOS EN MI ALMA.

Sin alba quedan las cruces
que viudas en el alma
se quedaron silenciadas.

Se enrojeció el cielo
y de tu canto muerto
salieron todos los silencios
de los penitentes vivos.

Manos doloridas y el olivar
no quiso cerrarte en rezo,
marco lluvia en aceituna
y rogó un beso.

Embriagada tu muerte y la mía
te voy recordando
por el camino de tu mortaja.

Plañidera el alma de los poetas
rompiendo al verso de la tierra
quiero cantarte sin pausa
dentro del epicentro que te versa.

Arrima el sentido y las lápidas
son libros donde escribirte
con faltas de ortografía.

¿Es que no se abren las puertas
saliendo tus esqueletos
a apoyarse
en los balcones de las letras?

Mira cómo me brillan otros ojos
en luceros y su agonía
es más profunda que su surco.

De todos los hombres es el llanto
y de mi tinta es la sangre de un toro
que me está embistiendo las madrugadas
en donde mi calavera te dice te amo.

Cómo me duele tenerte muerte
cómo me pesas vida
cómo me colmas herida sin sangre.

Tinta que florece en un descanso
entre las escaleras de tus dedos,
dame una mano sin huesos
que me queme el calor de tu carne.

Maldigo el tiempo que no ha pasado
la tierra despeinada de un enterrador
la pala que hace profundidad en el mar
que habitan los gusanos que no saben nadar,
desalentada la línea donde me nombras
y en ese golpe de yunque homicida
forjarte en epitafio de hierro,
enrejarte el recuerdo en alabanza
sin consuelo dejar pecar al alma
y decidiendo que no te olvido,
volver al principio del olivo
para dejarme morir en su sombra
a las lunas de una noche,
ilumine el pretérito de saberte
volverte la cara y mirándote
decirte cúanto te he extrañado
pájaro en libre vuelo
alas que le robaste a mi alma.


Juan José Marin.


 
Sería así
está vez
sentir y ver en cámara
lenta,
como se pudren partes
de nosotros y ella
tan deliciosa con su sonrisa
retorcida...
no es una muerte mediocre ella.
un gusto caballero,
excelente escrito
Saludos
 
De la profundidad del alma y las entrañas. Magnìficas palabras.

Un gusto pasar por tus letras,

Sabine
 
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RINCONES MUERTOS EN MI ALMA.

Sin alba quedan las cruces
que viudas en el alma
se quedaron silenciadas.

Se enrojeció el cielo
y de tu canto muerto
salieron todos los silencios
de los penitentes vivos.

Manos doloridas y el olivar
no quiso cerrarte en rezo,
marco lluvia en aceituna
y rogó un beso.

Embriagada tu muerte y la mía
te voy recordando
por el camino de tu mortaja.

Plañidera el alma de los poetas
rompiendo al verso de la tierra
quiero cantarte sin pausa
dentro del epicentro que te versa.

Arrima el sentido y las lápidas
son libros donde escribirte
con faltas de ortografía.

¿Es que no se abren las puertas
saliendo tus esqueletos
a apoyarse
en los balcones de las letras?

Mira cómo me brillan otros ojos
en luceros y su agonía
es más profunda que su surco.

De todos los hombres es el llanto
y de mi tinta es la sangre de un toro
que me está embistiendo las madrugadas
en donde mi calavera te dice te amo.

Cómo me duele tenerte muerte
cómo me pesas vida
cómo me colmas herida sin sangre.

Tinta que florece en un descanso
entre las escaleras de tus dedos,
dame una mano sin huesos
que me queme el calor de tu carne.

Maldigo el tiempo que no ha pasado
la tierra despeinada de un enterrador
la pala que hace profundidad en el mar
que habitan los gusanos que no saben nadar,
desalentada la línea donde me nombras
y en ese golpe de yunque homicida
forjarte en epitafio de hierro,
enrejarte el recuerdo en alabanza
sin consuelo dejar pecar al alma
y decidiendo que no te olvido,
volver al principio del olivo
para dejarme morir en su sombra
a las lunas de una noche,
ilumine el pretérito de saberte
volverte la cara y mirándote
decirte cúanto te he extrañado
pájaro en libre vuelo
alas que le robaste a mi alma.


Juan José Marin.




Ante la Muerte, lucientes versos. Morder las tristes cadenas y a los hierros que enfrían la sangre, hacerles cárceles bajo una sonrisa auténtica; en taxativo poema escribir alientos de fantasmas tristes y en una noche cualquiera, mirar su sombra de lado y pasar de largo.
La útima estrofa es soberbia. Bravo, POETA.
La brillantez más fina de todas las estrellas, mi abrazo, mi beso y la admiración profunda de Pinchintina, :::hug:::
 
Un gran poema, amigo XUACU. Vida y Muerte son hermanas gemelas que condenadas a jugar al eterno balancín. Este es el móvil de los cambios a que la termodinámica universal impone... Todo lo hecho ha de deshacerse para que surja lo nuevo. Creo que las zonas muertas del alma son los inexorables momentos dolorosos necesarios para la nueva construcción alquímica. Muerte como cambio, dolor como fuerza impulsora del nuevo nacer.
Un gran poema, cargado de lirismo, preñado de excelentes imágenes góticas y de recursos metafóricos.
Aplausos!
Eduardo.
 
Sería así
está vez
sentir y ver en cámara
lenta,
como se pudren partes
de nosotros y ella
tan deliciosa con su sonrisa
retorcida...
no es una muerte mediocre ella.
un gusto caballero,
excelente escrito
Saludos


Mil gracias amiga. Es un honor y una algeria el verte por mis letras. Siempre con tus bellos comentarios poeta.

Un beso.:::hug:::
 
excelente entrega
de una muerte anunciada
paso a paso...en tus versos

cariños y estrellas
 
Es justo en esos espacios donde se vale ella para hacernos sentir miedo pero en verdad le tememos o será mejor que ella es la libertad?
Un gusto leerte mi estimado Juanjo, te mando un beso desde este lado del océano.


uPS ES UN HONOR PARA MI EL VERTE POR MIS LETRAS. mIL GRACIAS, LA ALEGRIA ES INMENSA.

Un enorme besote mi niña.:::hug:::
 
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RINCONES MUERTOS EN MI ALMA.

Sin alba quedan las cruces
que viudas en el alma
se quedaron silenciadas.

Se enrojeció el cielo
y de tu canto muerto
salieron todos los silencios
de los penitentes vivos.

Manos doloridas y el olivar
no quiso cerrarte en rezo,
marco lluvia en aceituna
y rogó un beso.

Embriagada tu muerte y la mía
te voy recordando
por el camino de tu mortaja.

Plañidera el alma de los poetas
rompiendo al verso de la tierra
quiero cantarte sin pausa
dentro del epicentro que te versa.

Arrima el sentido y las lápidas
son libros donde escribirte
con faltas de ortografía.

¿Es que no se abren las puertas
saliendo tus esqueletos
a apoyarse
en los balcones de las letras?

Mira cómo me brillan otros ojos
en luceros y su agonía
es más profunda que su surco.

De todos los hombres es el llanto
y de mi tinta es la sangre de un toro
que me está embistiendo las madrugadas
en donde mi calavera te dice te amo.

Cómo me duele tenerte muerte
cómo me pesas vida
cómo me colmas herida sin sangre.

Tinta que florece en un descanso
entre las escaleras de tus dedos,
dame una mano sin huesos
que me queme el calor de tu carne.

Maldigo el tiempo que no ha pasado
la tierra despeinada de un enterrador
la pala que hace profundidad en el mar
que habitan los gusanos que no saben nadar,
desalentada la línea donde me nombras
y en ese golpe de yunque homicida
forjarte en epitafio de hierro,
enrejarte el recuerdo en alabanza
sin consuelo dejar pecar al alma
y decidiendo que no te olvido,
volver al principio del olivo
para dejarme morir en su sombra
a las lunas de una noche,
ilumine el pretérito de saberte
volverte la cara y mirándote
decirte cúanto te he extrañado
pájaro en libre vuelo
alas que le robaste a mi alma.


Juan José Marin.



Conocí a una mujer que maldeció todos los días, decía a cada paso, maldita la hora en que nací[/B. Vivió hasta los 105 años, temerosa de morir. Conocí un muchacho de catorce años amante de todo, felíz, dinámico, que se suicidó una mañana. Tu poema habla de esa relación impuesta y contraproducente con la muerte y con la vida. Excelente!
 
Ante la Muerte, lucientes versos. Morder las tristes cadenas y a los hierros que enfrían la sangre, hacerles cárceles bajo una sonrisa auténtica; en taxativo poema escribir alientos de fantasmas tristes y en una noche cualquiera, mirar su sombra de lado y pasar de largo.
La útima estrofa es soberbia. Bravo, POETA.
La brillantez más fina de todas las estrellas, mi abrazo, mi beso y la admiración profunda de Pinchintina, :::hug:::


Muchísimas gracias Pinchintina. Como siempre me llego a lo más profundo del coraazón tu comentario y me emociono sobremanera. Tu si que eres admirable poeta.. T equiero mucho.

Un beso.:::hug:::
 
Un gran poema, amigo XUACU. Vida y Muerte son hermanas gemelas que condenadas a jugar al eterno balancín. Este es el móvil de los cambios a que la termodinámica universal impone... Todo lo hecho ha de deshacerse para que surja lo nuevo. Creo que las zonas muertas del alma son los inexorables momentos dolorosos necesarios para la nueva construcción alquímica. Muerte como cambio, dolor como fuerza impulsora del nuevo nacer.
Un gran poema, cargado de lirismo, preñado de excelentes imágenes góticas y de recursos metafóricos.
Aplausos!
Eduardo.

Vaya no se ni que decir, me ha sorprendido gratamente el verte por mis letras. Es un honor tu comentario para este alquimista de letras. Mil gracias poeta. Me emociono muchísimo, de veras.

Un abrazo sentido.
 
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RINCONES MUERTOS EN MI ALMA.

Sin alba quedan las cruces
que viudas en el alma
se quedaron silenciadas.

Se enrojeció el cielo
y de tu canto muerto
salieron todos los silencios
de los penitentes vivos.

Manos doloridas y el olivar
no quiso cerrarte en rezo,
marco lluvia en aceituna
y rogó un beso.

Embriagada tu muerte y la mía
te voy recordando
por el camino de tu mortaja.

Plañidera el alma de los poetas
rompiendo al verso de la tierra
quiero cantarte sin pausa
dentro del epicentro que te versa.

Arrima el sentido y las lápidas
son libros donde escribirte
con faltas de ortografía.

¿Es que no se abren las puertas
saliendo tus esqueletos
a apoyarse
en los balcones de las letras?

Mira cómo me brillan otros ojos
en luceros y su agonía
es más profunda que su surco.

De todos los hombres es el llanto
y de mi tinta es la sangre de un toro
que me está embistiendo las madrugadas
en donde mi calavera te dice te amo.

Cómo me duele tenerte muerte
cómo me pesas vida
cómo me colmas herida sin sangre.

Tinta que florece en un descanso
entre las escaleras de tus dedos,
dame una mano sin huesos
que me queme el calor de tu carne.

Maldigo el tiempo que no ha pasado
la tierra despeinada de un enterrador
la pala que hace profundidad en el mar
que habitan los gusanos que no saben nadar,
desalentada la línea donde me nombras
y en ese golpe de yunque homicida
forjarte en epitafio de hierro,
enrejarte el recuerdo en alabanza
sin consuelo dejar pecar al alma
y decidiendo que no te olvido,
volver al principio del olivo
para dejarme morir en su sombra
a las lunas de una noche,
ilumine el pretérito de saberte
volverte la cara y mirándote
decirte cúanto te he extrañado
pájaro en libre vuelo
alas que le robaste a mi alma.


Juan José Marin.




Excelente poema Juan José, realmente impresionante, la muerte es una consecuencia lógica de la vida pues todo principio tiene su final. Te dejo mis estrellas y mis aplausos.
 
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RINCONES MUERTOS EN MI ALMA.


Sin alba quedan las cruces
que viudas en el alma
se quedaron silenciadas.

Se enrojeció el cielo
y de tu canto muerto
salieron todos los silencios
de los penitentes vivos.

Manos doloridas y el olivar
no quiso cerrarte en rezo,
marco lluvia en aceituna
y rogó un beso.

Embriagada tu muerte y la mía
te voy recordando
por el camino de tu mortaja.

Plañidera el alma de los poetas
rompiendo al verso de la tierra
quiero cantarte sin pausa
dentro del epicentro que te versa.

Arrima el sentido y las lápidas
son libros donde escribirte
con faltas de ortografía.

¿Es que no se abren las puertas
saliendo tus esqueletos
a apoyarse
en los balcones de las letras?

Mira cómo me brillan otros ojos
en luceros y su agonía
es más profunda que su surco.

De todos los hombres es el llanto
y de mi tinta es la sangre de un toro
que me está embistiendo las madrugadas
en donde mi calavera te dice te amo.

Cómo me duele tenerte muerte
cómo me pesas vida
cómo me colmas herida sin sangre.

Tinta que florece en un descanso
entre las escaleras de tus dedos,
dame una mano sin huesos
que me queme el calor de tu carne.

Maldigo el tiempo que no ha pasado
la tierra despeinada de un enterrador
la pala que hace profundidad en el mar
que habitan los gusanos que no saben nadar,
desalentada la línea donde me nombras
y en ese golpe de yunque homicida
forjarte en epitafio de hierro,
enrejarte el recuerdo en alabanza
sin consuelo dejar pecar al alma
y decidiendo que no te olvido,
volver al principio del olivo
para dejarme morir en su sombra
a las lunas de una noche,
ilumine el pretérito de saberte
volverte la cara y mirándote
decirte cúanto te he extrañado
pájaro en libre vuelo
alas que le robaste a mi alma.


Juan José Marin.






¡Seguir, Seguir viviendo con el alma
enferma, es lo mismo como estar ya muerto¡

Aún en este estilo de poemas, donde se siente ese frio de la parca, dibujada en cada verso con su extraño aliento...Tus poemas son hermosos...amo tu poética...Un abrazo lleno de calor de vida, donde no calienta el sol, pero veo la sonrisa del sol cada maña, así se oculte tras la cordilleras y trato de encontrarlo para que me caliente con su mirada.
*Coral*
 

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