Entre risas de cinismo,
andan los nuevos payasos.
Sus volteretas de circo
divierten a todo el teatro.
Regalan humor elegante
de ese tan elaborado
que debes pillar al instante
y no quedarte rezagado.
Chanzas de corte barroco
que disfranzan entrelíneas,
y atentos al descifrado
juegan los niños y niñas.
Has de llevar cuidado
no son de sonrisa amable,
y casi sin enterarte
ya te van despellejando.
Sin saber porqué motivo
o intrínseca regla infringiste,
cuando estés desprevenido
vendrá el escarnio y el chiste.
Sólo un pequeño detalle
en esta buena escaramuza
y es que con tanta chapuza
asoma el plumero de calle.
Y entonces les sigues el rollo,
partiéndote el culo de risa,
viendo que se desesperan
cuando tú no tienes prisa.
Sabiendo reir de uno mismo,
más incluso que de otros,
descubres que es tan divertido
que sigues haciéndote el loco.
Pues desde siempre es sabido
que quien último se rie
es quien rie más que todos.
andan los nuevos payasos.
Sus volteretas de circo
divierten a todo el teatro.
Regalan humor elegante
de ese tan elaborado
que debes pillar al instante
y no quedarte rezagado.
Chanzas de corte barroco
que disfranzan entrelíneas,
y atentos al descifrado
juegan los niños y niñas.
Has de llevar cuidado
no son de sonrisa amable,
y casi sin enterarte
ya te van despellejando.
Sin saber porqué motivo
o intrínseca regla infringiste,
cuando estés desprevenido
vendrá el escarnio y el chiste.
Sólo un pequeño detalle
en esta buena escaramuza
y es que con tanta chapuza
asoma el plumero de calle.
Y entonces les sigues el rollo,
partiéndote el culo de risa,
viendo que se desesperan
cuando tú no tienes prisa.
Sabiendo reir de uno mismo,
más incluso que de otros,
descubres que es tan divertido
que sigues haciéndote el loco.
Pues desde siempre es sabido
que quien último se rie
es quien rie más que todos.
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