Es que ya nadie puede mirar a nadie,
porque de odio ya se inundan las almas,
para quien grito el aviso que se acaba,
la última vez que sentí una sonrisa.
Es que para sentir se cuenta la brisa,
cuando choca con bronca en la cara,
cuando rosa siniestro ese frio,
las lagrimas que no velan nada.
Porque me cuesta dormir los ojos
si saben que aun así recuerdo tu esencia
la que luces mágica en tu cuerpo
la que encierra mi razón si te doy la mano.
Porque entendí todo cuando escuche,
hablar, mentir, llorar y reír
porque es esperanza y el rencor olvido
porque es difícil estar contigo.