Christian Jovani
Poeta recién llegado
Ya estoy en calma, ya mi día cabe en una tarde,
nítidas señales inclinan mis oídos entre dormidos...
es el bello sonido de una risa celeste,
es la risa, que como si al paladar fuera miel.
¡Qué extraño!
sucumbe sentidos, traspasa simpatía
y como que emigra el afecto invisible de una mirada.
Niña, la más hermosa
tu madre te pone en contentamiento
te toca con su tierna voz y te alcanza...
Acabada en ternura pura, eso eres
delicadeza, eso tienes, mi bella niña
no pretendas calmarte por un segundo, sino ríe
porque tus risas encuentran mi descanso sin quejas
pues con ellas, coloreas como a poesía.
Muchachita luciente, de un paraíso de cristal
sé que no, y nunca quizás
me encontrarás, ni yo a ti
pero me dejaste tu niñez, como un saciable néctar
que un brillo a mis ojos dejó.
nítidas señales inclinan mis oídos entre dormidos...
es el bello sonido de una risa celeste,
es la risa, que como si al paladar fuera miel.
¡Qué extraño!
sucumbe sentidos, traspasa simpatía
y como que emigra el afecto invisible de una mirada.
Niña, la más hermosa
tu madre te pone en contentamiento
te toca con su tierna voz y te alcanza...
Acabada en ternura pura, eso eres
delicadeza, eso tienes, mi bella niña
no pretendas calmarte por un segundo, sino ríe
porque tus risas encuentran mi descanso sin quejas
pues con ellas, coloreas como a poesía.
Muchachita luciente, de un paraíso de cristal
sé que no, y nunca quizás
me encontrarás, ni yo a ti
pero me dejaste tu niñez, como un saciable néctar
que un brillo a mis ojos dejó.
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