epimeteo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quiero ser el Demócrito que ríe
para huir del Heráclito que llora
y pienso en ésta mi postrera hora
que gusanos serán lo que yo críe.
Mas puede que en el fondo sí confíe
en atrapar aquello que se añora;
la Parca llega un día y sin demora
se me lleva por mucho que porfíe.
No me sirven de nada los mis llantos
y de poco provecho tantas risas
que Muerte no distingue ya entre tantos.
Resumen nuestra vida camposantos
y el ciprés, que disfruta de las brisas.
Cuántos amaneceres grises, ¡cuántos!.
para huir del Heráclito que llora
y pienso en ésta mi postrera hora
que gusanos serán lo que yo críe.
Mas puede que en el fondo sí confíe
en atrapar aquello que se añora;
la Parca llega un día y sin demora
se me lleva por mucho que porfíe.
No me sirven de nada los mis llantos
y de poco provecho tantas risas
que Muerte no distingue ya entre tantos.
Resumen nuestra vida camposantos
y el ciprés, que disfruta de las brisas.
Cuántos amaneceres grises, ¡cuántos!.
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