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Ritmo crecido

daniel amaya

Poeta fiel al portal
Vi tu rostro cuando oí aquella canción
esa canción única de nostalgia
esa historia contada con pasión,
el aliento experimenta esa energía
si los sentidos se paralizan en ilusión ,
era como tú, bella, tierna, simple
de vientre bien tallado.

Amada, no he conocido poema
en los terrenos mundanos,
tú has influenciado la llama viva
de los deseos del amor cruzado,
cuantos escritos enamorados
han estremecido al firmamento
y cuantos sonidos en tus labios
han entonado lujuria al viento,
el delicado placer de tus manos
instauran suplicios en letras,
encajando piezas en los espacios
y la crecida de la sangre cruenta,
sobre los cauces del corazón vivo
alguna razón temerosa cuenta.

Te vi, cuando oí aquella canción
aquella de nostalgia que no existía,
y la mente se volcó a tus brazos
la que en las noches desvestía,
en la soledad se sufre por ese canto
de letras que las amapolas traían,
tu sonrisa, tus ojos y tus encantos
armonizan al cielo que sentía,
como mío , como tuyo, nuestro
al tiempo del amor que las flores presentían,
la sinfonía de nuestros pensamientos
son espasmos por cuanto todo latía.

Amada, dulces palabras han iluminado
tus ojos y tu piel nacarada,
recién a mis oídos he culpado
de renuente como una lluvia callada,
seré franco en confrontar al dolor
apaciguando la mirada cansada,
amándote saboteando tus labios
bajo el tempo que desmorona sin nada…
 
Vi tu rostro cuando oí aquella canción
esa canción única de nostalgia
esa historia contada con pasión,
el aliento experimenta esa energía
si los sentidos se paralizan en ilusión ,
era como tú, bella, tierna, simple
de vientre bien tallado.

Amada, no he conocido poema
en los terrenos mundanos,
tú has influenciado la llama viva
de los deseos del amor cruzado,
cuantos escritos enamorados
han estremecido al firmamento
y cuantos sonidos en tus labios
han entonado lujuria al viento,
el delicado placer de tus manos
instauran suplicios en letras,
encajando piezas en los espacios
y la crecida de la sangre cruenta,
sobre los cauces del corazón vivo
alguna razón temerosa cuenta.

Te vi, cuando oí aquella canción
aquella de nostalgia que no existía,
y la mente se volcó a tus brazos
la que en las noches desvestía,
en la soledad se sufre por ese canto
de letras que las amapolas traían,
tu sonrisa, tus ojos y tus encantos
armonizan al cielo que sentía,
como mío , como tuyo, nuestro
al tiempo del amor que las flores presentían,
la sinfonía de nuestros pensamientos
son espasmos por cuanto todo latía.

Amada, dulces palabras han iluminado
tus ojos y tu piel nacarada,
recién a mis oídos he culpado
de renuente como una lluvia callada,
seré franco en confrontar al dolor
apaciguando la mirada cansada,
amándote saboteando tus labios
bajo el tempo que desmorona sin nada…
Muchas emociones intensas y profundas a través de la música y el amor.
Una elocuente poesía.

Saludos
 
Vi tu rostro cuando oí aquella canción
esa canción única de nostalgia
esa historia contada con pasión,
el aliento experimenta esa energía
si los sentidos se paralizan en ilusión ,
era como tú, bella, tierna, simple
de vientre bien tallado.

Amada, no he conocido poema
en los terrenos mundanos,
tú has influenciado la llama viva
de los deseos del amor cruzado,
cuantos escritos enamorados
han estremecido al firmamento
y cuantos sonidos en tus labios
han entonado lujuria al viento,
el delicado placer de tus manos
instauran suplicios en letras,
encajando piezas en los espacios
y la crecida de la sangre cruenta,
sobre los cauces del corazón vivo
alguna razón temerosa cuenta.

Te vi, cuando oí aquella canción
aquella de nostalgia que no existía,
y la mente se volcó a tus brazos
la que en las noches desvestía,
en la soledad se sufre por ese canto
de letras que las amapolas traían,
tu sonrisa, tus ojos y tus encantos
armonizan al cielo que sentía,
como mío , como tuyo, nuestro
al tiempo del amor que las flores presentían,
la sinfonía de nuestros pensamientos
son espasmos por cuanto todo latía.

Amada, dulces palabras han iluminado
tus ojos y tu piel nacarada,
recién a mis oídos he culpado
de renuente como una lluvia callada,
seré franco en confrontar al dolor
apaciguando la mirada cansada,
amándote saboteando tus labios
bajo el tempo que desmorona sin nada…
Hermoso poema cálido, tierno. Un placer leerte.
 
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