DAMAMISTERIOSA
Borracha Reconocida
Cosmovisiones fulgiendo
entre marcos de ventanas y cerrojos,
soy circuito de playa y atravieso
a nado su pecho de mares empapelados,
antes de que el poema se extinga
en un sortilegio de habanos.
La cabellera de savia destila
por los muslos calientes de la plaza.
Las bancas se han abandonado
y las piernas disecadas
se suben a los hombros de la niebla,
se flexionan ante el paso de los aviones,
rompen el himen de la noche.
Mi sarcófago de estrellas se abre
y extiende sus manos
palpando mi pezones
de frijoles negros.
El biombo es un terrorista de brassieres y calzones.
Soy la trampa chapina
al estilo underground
son of a bitch,
Distrito de Surco.
Tengo un par de muertes alegres
clavadas en la espalda,
las saco a pasear y les pongo su atuendo,
mortaja-rojo-comunista y
cuerdas de títeres cascabel.
Visitamos una Casa Azul
encamándonos con Frida.
Mi concubina, ramera y virgen
desayuna cocaína,
almuerza marihuana
y cena opio con arroz.
Tan linda ella,
tan puta ella,
tan mojigata la nena,
pues en cuatro le duele el culo
y con la pose del misionero
reparte boletines con consejos maternales,
pero en el fondo,
es un engendro del asfalto,
piel roja, ave maría purísima.
Las tortugas pasan repartiendo su bilis
en mi taza de café...
Las palomas en el centro se dan a la fuga,
ebrias de maicillo y sedientas de copas de luna,
pues los árboles fallecen en el verano,
ahorcados con bikinis y tablas de surf.
A medio continente,
mi casa lagrimea glóbulos rojos
cuando palpa su pubis de pared
y no encuentra mi nombre.
El rugido se oscurece de cerveza
y se escarcha de lirios.
Ya viene la migra.
La distancia es de corceles y magia negra.
Dispara y apunta bien al centro de la selva,
pues allí me encuentro marcada con una cruz.
entre marcos de ventanas y cerrojos,
soy circuito de playa y atravieso
a nado su pecho de mares empapelados,
antes de que el poema se extinga
en un sortilegio de habanos.
La cabellera de savia destila
por los muslos calientes de la plaza.
Las bancas se han abandonado
y las piernas disecadas
se suben a los hombros de la niebla,
se flexionan ante el paso de los aviones,
rompen el himen de la noche.
Mi sarcófago de estrellas se abre
y extiende sus manos
palpando mi pezones
de frijoles negros.
El biombo es un terrorista de brassieres y calzones.
Soy la trampa chapina
al estilo underground
son of a bitch,
Distrito de Surco.
Tengo un par de muertes alegres
clavadas en la espalda,
las saco a pasear y les pongo su atuendo,
mortaja-rojo-comunista y
cuerdas de títeres cascabel.
Visitamos una Casa Azul
encamándonos con Frida.
Mi concubina, ramera y virgen
desayuna cocaína,
almuerza marihuana
y cena opio con arroz.
Tan linda ella,
tan puta ella,
tan mojigata la nena,
pues en cuatro le duele el culo
y con la pose del misionero
reparte boletines con consejos maternales,
pero en el fondo,
es un engendro del asfalto,
piel roja, ave maría purísima.
Las tortugas pasan repartiendo su bilis
en mi taza de café...
Diez lucas por tu lengua en mi vagina,
los huesos de mi alma por tu agreste verbo.
los huesos de mi alma por tu agreste verbo.
Las palomas en el centro se dan a la fuga,
ebrias de maicillo y sedientas de copas de luna,
pues los árboles fallecen en el verano,
ahorcados con bikinis y tablas de surf.
A medio continente,
mi casa lagrimea glóbulos rojos
cuando palpa su pubis de pared
y no encuentra mi nombre.
El rugido se oscurece de cerveza
y se escarcha de lirios.
Ya viene la migra.
La distancia es de corceles y magia negra.
Dispara y apunta bien al centro de la selva,
pues allí me encuentro marcada con una cruz.
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