Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ritual de amor.
Volveremos a la ronda como una danza
con sus pesares cabalísticos y sus ritos infinitos.
Como el juego de los espejos,
me veo reflejado en todas partes
y me pregunto si soy yo o el otro.
Buscaremos en las páginas interminables de la biblioteca
la definición absoluta de nuestra esencia.
Leeremos las hojas de té y las tacitas de café chamuscadas
para encontrar el eje de nuestras vidas.
Buscaremos en el polvo acumulado de gavetas llenas de fotografías.
Diré ése era yo cuando tenía voz y vida en los ojos.
Andaremos por los recovecos del tiempo para capturar
las hazañas desmesuradas de nuestra vidas que se cobijan en el recuerdo.
Yo prometo desenterrar el astrolabio colombino
para encontrar las estrellas que me lleven a tu triángulo sagrado.
Sostendré el dialogo con mi ego, allá en el otro lado donde las cosas
son menos cínicas y más lógicas
Yo prometo hacer el cruce oceánico,
este vacío galáctico, más negro y profundo que todo lo negro.
El oscuro corcel de mi amor galopa hacia ti
por la infinita llanura que se desprende de mis ojos.
¡Ay mis ojos! Mis ojos que lloran por tu visión de otro mundo.
Cuando yo sólo quiero extender mis manos
en ese vacío absoluto del universo
y sentir que tus manos, sencillamente, agarran las mías.
Volveremos a la ronda como una danza
con sus pesares cabalísticos y sus ritos infinitos.
Como el juego de los espejos,
me veo reflejado en todas partes
y me pregunto si soy yo o el otro.
Buscaremos en las páginas interminables de la biblioteca
la definición absoluta de nuestra esencia.
Leeremos las hojas de té y las tacitas de café chamuscadas
para encontrar el eje de nuestras vidas.
Buscaremos en el polvo acumulado de gavetas llenas de fotografías.
Diré ése era yo cuando tenía voz y vida en los ojos.
Andaremos por los recovecos del tiempo para capturar
las hazañas desmesuradas de nuestra vidas que se cobijan en el recuerdo.
Yo prometo desenterrar el astrolabio colombino
para encontrar las estrellas que me lleven a tu triángulo sagrado.
Sostendré el dialogo con mi ego, allá en el otro lado donde las cosas
son menos cínicas y más lógicas
Yo prometo hacer el cruce oceánico,
este vacío galáctico, más negro y profundo que todo lo negro.
El oscuro corcel de mi amor galopa hacia ti
por la infinita llanura que se desprende de mis ojos.
¡Ay mis ojos! Mis ojos que lloran por tu visión de otro mundo.
Cuando yo sólo quiero extender mis manos
en ese vacío absoluto del universo
y sentir que tus manos, sencillamente, agarran las mías.