Rafael Llamas Jimenez
Poeta veterano en el portal
Apenas tenía ocho años
estaba muy asustado,
pero de un centro comercial
robé un poemario de Rosalía de Castro.
Era un libro muy verde
grueso y cuando lo abrí,
al ver tanta poesía
escondérmelo decidí.
Eran muy malos tiempos
no me lo podían comprar,
y se me fueron las manos
jamás he vuelto a robar.
No me siento orgulloso
pero quería leer…
¡Que buena poesía
escribía esa mujer!
Todavía siento miedo
que me puedan descubrir,
aunque si me llama el juez
yo se lo diría así:
Cambien robar por prestar
aunque he sido un ladrón,
condéneme en la cárcel
de los poetas de la pasión.
Dígale al funcionario
que no me de de comer,
pero que no falte en mi celda
ni la pluma ni el papel.
Estoy muy arrepentido
pero que sepa usted,
que cuando leí el libro
en un parque lo dejé.
Por si alguien quería leer
y le pasaba como a mi,
que no cometiera un delito
como yo lo cometí.
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