AramisDaram
Poeta fiel al portal
ROGANDO AL CIELO
Y esta distancia que atormenta,
tensando mi cuerpo y alma,
hasta los límites de la tortura,
cual cuadriga que me desmembra,
por los cuatro puntos de sutura.
El fuego que quema y no se apaga,
El agua que la sed de amor no sacia,
El aire que acaricia y no abraza,
La tierra que enterrar no pueda.
Y rogando al cielo clamo que,
ponga final a esta cruel espera,
ardiendo mi alma en tu zozobra,
ahogando mi sed en tus versos,
atrapando la caricia de tus palabras,
enterrando en ti mis pies desnudos.
Que entre tan dolorosos extremos…
Entre el sí pero, todavía no…
Entre el aquí y el allí…
Entre lo que somos y seremos…
Entre un instante y la eternidad…
Entre la migaja y el banquete…
Entre el sueño y la realidad…
Entre la tierra y el cielo…
Entre la primavera y el otoño…
Entre la vida y la muerte…
Entre tú y yo…
No existe nada ni nadie pues,
somos ese amasijo de almas que,
fundidos por el fuego,
refrescados por el agua,
acariciados por el viento y,
enterrados por arena,
alcanzaremos nuestro lugar
entre las estrellas del firmamento,
y allí, eternamente recordados.
Aramis Daram (a ti mi amada, pues prefiero la muerte que por ti ser olvidado)
Y esta distancia que atormenta,
tensando mi cuerpo y alma,
hasta los límites de la tortura,
cual cuadriga que me desmembra,
por los cuatro puntos de sutura.
El fuego que quema y no se apaga,
El agua que la sed de amor no sacia,
El aire que acaricia y no abraza,
La tierra que enterrar no pueda.
Y rogando al cielo clamo que,
ponga final a esta cruel espera,
ardiendo mi alma en tu zozobra,
ahogando mi sed en tus versos,
atrapando la caricia de tus palabras,
enterrando en ti mis pies desnudos.
Que entre tan dolorosos extremos…
Entre el sí pero, todavía no…
Entre el aquí y el allí…
Entre lo que somos y seremos…
Entre un instante y la eternidad…
Entre la migaja y el banquete…
Entre el sueño y la realidad…
Entre la tierra y el cielo…
Entre la primavera y el otoño…
Entre la vida y la muerte…
Entre tú y yo…
No existe nada ni nadie pues,
somos ese amasijo de almas que,
fundidos por el fuego,
refrescados por el agua,
acariciados por el viento y,
enterrados por arena,
alcanzaremos nuestro lugar
entre las estrellas del firmamento,
y allí, eternamente recordados.
Aramis Daram (a ti mi amada, pues prefiero la muerte que por ti ser olvidado)
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