café en chernobyl
Poeta recién llegado
Rojo de trompeta
Mía, con pretexto y con síncopa,
breve de luto, imaginativa como el sol,
vistes de tinieblas como tu boca
eterna, de savia, de sábila,
de dolor ajeno y ataraxia de clavículas.
Duele saber de ese espacio vivido
sin olerse a pieles; sus perfumes de ajenjo,
su frescura de basalto.
Añoré en cálidos camposantos
ser enterrado como un faraón;
oír mis pisadas cuando las larvas beban
de la lluvia y las lágrimas de un boxeador
revienten en la caliza.
Loca como un cactus en la fontana
tu cabeza gira como una veleta.
Trincheras, bastiones de silencio
ante dígitos de un dedo sangrante y rímel.
Soy una diva, unos lentes
negros con retraso de una hora.
Tren espacial sin horizonte,
gracias por volver a mi vida,
le pusiste rojo a mis letras.
Mía, con pretexto y con síncopa,
breve de luto, imaginativa como el sol,
vistes de tinieblas como tu boca
eterna, de savia, de sábila,
de dolor ajeno y ataraxia de clavículas.
Duele saber de ese espacio vivido
sin olerse a pieles; sus perfumes de ajenjo,
su frescura de basalto.
Añoré en cálidos camposantos
ser enterrado como un faraón;
oír mis pisadas cuando las larvas beban
de la lluvia y las lágrimas de un boxeador
revienten en la caliza.
Loca como un cactus en la fontana
tu cabeza gira como una veleta.
Trincheras, bastiones de silencio
ante dígitos de un dedo sangrante y rímel.
Soy una diva, unos lentes
negros con retraso de una hora.
Tren espacial sin horizonte,
gracias por volver a mi vida,
le pusiste rojo a mis letras.