James Daniela
Poeta recién llegado
Cielo rojo y condenado a que lo observen,
a que lo encuentren, no de casualidad
en atardeceres intensos, donde las nubes son fuego y calma.
Donde las historias se funden en sus colores mas puros.
Colores que se mezclan haciéndose uno solo.
Así como las olas cubren la arena y sus granos se pierden en el mar.
Colores que nos hacen sentir mas allá de lo visto, dejando al margen lo simple, lo ordinario.
Llega el crepúsculo para atracción de espectadores soñadores
que pueden tocar su cielo.
Se dejan abrigar por el calor del sol rozando sus dedos
y en una admirable presencia su grandeza se deja ver.
Ahí esta, frente a tus ojos, una de las más grandes maravillas del mundo, pero no hecha por manos de hombres.
¿Será eso que lo hace tan especial?
Puedes notar colores claros y brillantes, profundos y opacos.
Y poco a poco todos son iguales.
Y en un instante el cielo se vuelve una hoguera,
una lumbre rojiza y naranja que promete ser mas intensa aun.
Porque cada atardecer es distinto, y cada cual tiene su propio espectáculo.
Se deja caer rasguñando despacito la tierra
como si fuera a quemarla con sus llamas.
Y de pronto parece como si se consumiera en cenizas y carbón
Dejando su ausencia marcada en una fina linea roja despidiéndose del día.
Entonces todo se apaga lenta y paulatinamente
haciendo detener el tiempo y parecer contra reloj.
Fusionando las historias con los cuentos, los colores con el sol,
Dando lugar a la azul noche con su luna,
y dar comienzo a otro show.
a que lo encuentren, no de casualidad
en atardeceres intensos, donde las nubes son fuego y calma.
Donde las historias se funden en sus colores mas puros.
Colores que se mezclan haciéndose uno solo.
Así como las olas cubren la arena y sus granos se pierden en el mar.
Colores que nos hacen sentir mas allá de lo visto, dejando al margen lo simple, lo ordinario.
Llega el crepúsculo para atracción de espectadores soñadores
que pueden tocar su cielo.
Se dejan abrigar por el calor del sol rozando sus dedos
y en una admirable presencia su grandeza se deja ver.
Ahí esta, frente a tus ojos, una de las más grandes maravillas del mundo, pero no hecha por manos de hombres.
¿Será eso que lo hace tan especial?
Puedes notar colores claros y brillantes, profundos y opacos.
Y poco a poco todos son iguales.
Y en un instante el cielo se vuelve una hoguera,
una lumbre rojiza y naranja que promete ser mas intensa aun.
Porque cada atardecer es distinto, y cada cual tiene su propio espectáculo.
Se deja caer rasguñando despacito la tierra
como si fuera a quemarla con sus llamas.
Y de pronto parece como si se consumiera en cenizas y carbón
Dejando su ausencia marcada en una fina linea roja despidiéndose del día.
Entonces todo se apaga lenta y paulatinamente
haciendo detener el tiempo y parecer contra reloj.
Fusionando las historias con los cuentos, los colores con el sol,
Dando lugar a la azul noche con su luna,
y dar comienzo a otro show.