Nos encontramos de nuevo. No sólo esos colores, todos dicen algo de nosotros. Para mí, el azul lo he metaforizado en algunas obra como la deflacción de nuestro respirar y latir, y el rojo, la inflacción, el influjo, la nueva savia. Igualmente, el verde lo puedes postular como en ansia de pervivencia del ser humano como especie a través de la reproducción, los nuevos brotes, el feto unido a través del cordón umbilical. El gris, el deterioro, las sombras y nubes en el cerebro, en la permanencia de las ideas.
Somos, también, colores.