Desde pequeños hemos querido ser, de esos,
que ‘quieren a muerte’,
sin saber que no hace falta morir
para querer.
Nos hemos llenado la boca diciendo que lo mejor era ‘querer con todo’
y al final ha resultado que sólo
había que querer bien.
Hemos escuchado juramentos en vano encima de un altar,
y nadie se da cuenta que hay miradas
que siempre dijeron mucho más.
Nos han enseñado que el amor es eterno
y debe serlo.
Pero, nadie nos ha hablado de que la eternidad puede durar un segundo,
una sonrisa, una mirada, un beso
y un verso.
Hemos hablado de casarnos para ser la esposa
o el marido de alguien.
Hemos usado determinantes posesivos para hablar de otra persona que, en realidad,
nuca fue ni será nuestra.
Porque, la verdad, es que: es mejor ser compañeros de viaje y compañeros de vuelo…
Compartir vida,
sin necesidad de que ninguno sea la vida del otro,
amarnos,
sin necesidad de atarnos.
Hemos leído cuentos de príncipes
que salvan princesas,
y princesas que han besado a mil sapos
hasta encontrar el príncipe que les ame, (para siempre).
Y, nadie nos ha contado que el amor
no son príncipes ni princesas prometiendo su (amor) para toda la vida.
El amor es querer a alguien libre, tal y como es,
querer que esa persona vuele más alto cada día (aunque tenga que hacerlo sin ti).
Y, por supuesto, quererte a ti más que a nadie.
Porque, yo no soy mejor cuando estoy contigo,
ni peor cuando estoy sin ti,
simplemente soy yo.
Soy yo amándote,
soy yo feliz,
soy yo LIBRE.
Por un AMOR eterno,
que dure lo que nosotros creamos que es la
eternidad.
que ‘quieren a muerte’,
sin saber que no hace falta morir
para querer.
Nos hemos llenado la boca diciendo que lo mejor era ‘querer con todo’
y al final ha resultado que sólo
había que querer bien.
Hemos escuchado juramentos en vano encima de un altar,
y nadie se da cuenta que hay miradas
que siempre dijeron mucho más.
Nos han enseñado que el amor es eterno
y debe serlo.
Pero, nadie nos ha hablado de que la eternidad puede durar un segundo,
una sonrisa, una mirada, un beso
y un verso.
Hemos hablado de casarnos para ser la esposa
o el marido de alguien.
Hemos usado determinantes posesivos para hablar de otra persona que, en realidad,
nuca fue ni será nuestra.
Porque, la verdad, es que: es mejor ser compañeros de viaje y compañeros de vuelo…
Compartir vida,
sin necesidad de que ninguno sea la vida del otro,
amarnos,
sin necesidad de atarnos.
Hemos leído cuentos de príncipes
que salvan princesas,
y princesas que han besado a mil sapos
hasta encontrar el príncipe que les ame, (para siempre).
Y, nadie nos ha contado que el amor
no son príncipes ni princesas prometiendo su (amor) para toda la vida.
El amor es querer a alguien libre, tal y como es,
querer que esa persona vuele más alto cada día (aunque tenga que hacerlo sin ti).
Y, por supuesto, quererte a ti más que a nadie.
Porque, yo no soy mejor cuando estoy contigo,
ni peor cuando estoy sin ti,
simplemente soy yo.
Soy yo amándote,
soy yo feliz,
soy yo LIBRE.
Por un AMOR eterno,
que dure lo que nosotros creamos que es la
eternidad.