Romance a la Mar
Un aroma del Levante,
viene, me coge y me lleva
a caminar hacia el faro
por la fría y sola arena
sintiendo sobre mis pasos
el pesar de mi tristeza.
Por la noche el arenal
parece un campo de huellas
que sembraron otros con
sus alegrías y penas...
que borrarán olas de
plateada cabellera
dejando sobre la orilla,
finos collares de perlas
mientras sigo caminando
llenando de paz mis venas.
Y allí, a pies de la torre,
estaba ella, la mar, ella
con sus labios espumosos
acariciando la piedra,
musitando junto al faro
donde se halla la frontera
entre villa y marinero,
donde los sueños comienzan
y las pupilas se pierden
en la soledad inmensa...
En el cielo de la mar,
hay una quietud de estrellas
y la mar con su rumor,
la pena de mi alma alienta...
¡Ay mar que llegas...!¿qué tienes
para mí que yo no tenga?
¿Acaso un amor de ensueño
o es otra esperanza ciega?
Y si muere la esperanza,
¿Qué será lo que me espera,
otro corazón penado
que el amor ya no recuerda?
Y si la impaciente muerte
sin avisarme comienza...
¿Se hará la paz en este alma
que tanto lloré sobre ella
o seguiré caminando
en el alma del poeta?
Dime mar...¿Qué tienes tú
para mí que yo no tenga?
- ¡Brisas, vientos incesantes
diseminando tristezas
en el ala de la noche,
olas que envuelven estrellas,
mecen el sueño a la luna...
y a tus pies...agua y arena,
donde da comienzo el mundo
y el olor a urbe no llega,
donde el ignoto horizonte
se funde entre cielo y tierra,
donde el pez besa la luz
como el sol a las praderas
y la mente se vacía
de pensares y tinieblas,
donde la sal es espuma
y libre el viento que llega...!
Un aroma del Levante,
viene, me coge y me lleva
a caminar hacia el faro
donde la noche me alienta
con el romper de las olas
en su melodía eterna
que yo en silencio acompaño...
sentado sobre la piedra.
Luis