Querías tener tu ausencia
enloquecida, hacer gritar
de odio tu mirada
en un siempre abrasador,
asquearte de la nada
que te obliga a ser tu misma.
Ver tus ojos que parecen
siniestros cuervos,
echar de menos la marcha
de elefantes y la orquesta
de vacío en el algodón
de nuestros cuerpos;
bayadera que hace más real
la palidez con la que vas.
Con la frase te extraño
muriendo de tristeza
en mi garganta,
y siendo la única vez
el silencio un silogismo
redentor. La voz del espejo
un raro espejismo
en el vientre, un estoico
diámetro de deseos.
Y la necesidad una forma
vulgar de sentir que hay
otro Agosto y otro hervor
en nuestras bocas.
enloquecida, hacer gritar
de odio tu mirada
en un siempre abrasador,
asquearte de la nada
que te obliga a ser tu misma.
Ver tus ojos que parecen
siniestros cuervos,
echar de menos la marcha
de elefantes y la orquesta
de vacío en el algodón
de nuestros cuerpos;
bayadera que hace más real
la palidez con la que vas.
Con la frase te extraño
muriendo de tristeza
en mi garganta,
y siendo la única vez
el silencio un silogismo
redentor. La voz del espejo
un raro espejismo
en el vientre, un estoico
diámetro de deseos.
Y la necesidad una forma
vulgar de sentir que hay
otro Agosto y otro hervor
en nuestras bocas.