Blanco blanco blanco mayo
con aroma de azucenas,
las muchachas de mi calle
van de primaveras llenas
con sus flores a María
y risas de castañuelas,
con sus blancos uniformes,
armadas con azucenas,
un arrebol en su rostro
y un bullir de primaveras;
a su paso mil requiebros
lanzados de las aceras
-"Verde que te quiero verde"
ay, mi verde primavera-
él me susurro al pasar,
de su voz fui prisionera
y desde aquel primer verso
quedé por siempre a su vera.
Amor, amor de mi vida,
qué presagios me laceran,
amor, amor, no me sueltes
que la muerte nos acecha.
¿Son fúnebres esas flores?
¿otra vez las calles llenas?
una multitud que llora,
blanco corcel, negra pena...
dicen que no he de saberlo.
¿Por qué nadie me lo cuenta?
Mayo, ¿por qué me lo diste
si otro mayo se lo lleva?
amor, ¿dónde estás, amor?,
qué larga ha sido tu ausencia,
refugio de mi alma herida,
sombra que a mi sombra espera.
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